La industria debe crecer 14% para recuperar sus máximos históricos
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Hoy la industria vuelve a repuntar y es una buena oportunidad de mirar hacia adelante. Pero cuando nos detenemos a observar cómo estamos creciendo, la foto de nuevo es gris. La industria crece, pero empujada sólo por la mitad de las empresas del sector. La industria pyme enfrenta serios problemas de rentabilidad, con una estructura de costos excesiva. Cargas impositivas, logísticas, y financieras elevadas para las pymes. Mercados de insumos concentrados que imponen bases de costos caras. También el salario es alto en comparación a muchos competidores, sí, aunque eso hablaría bien de nuestra industria, si no fuera porque la tecnología es escasa y la productividad baja.
Una encuesta realizada a fines de 2017 entre 300 pymes industriales desde CAME, arrojó que sólo un 35% de esas empresas trabaja con tecnología alta o muy alta. El resto, tiene tecnología media, baja o muy baja. Además, si bien en general las industrias van reponiendo su stock de capital, lo hacen para reemplazar maquinaria vieja u obsoleta o para aumentar la capacidad de producción mirando el mercado local. Menos del 30% invierte para incorporar más o nuevas tecnologías en su empresa o con la intensión de salir a competir al mercado mundial.
Así, la brecha tecnológica con el mundo se ensancha y la estructura de costos también. Y eso nos pone frente a una de las amenazas del año: la importación. Con menos protecciones y con un tipo de cambio real que no tiene atractivo per sé, la industria local queda en inferioridad de condiciones, porque con algunas excepciones, nuestras capacidades productivas generales son bajas, y el flujo importador se vuelve un problema. La mejor performance de Brasil puede ayudar un poco este año, cuando miramos a nivel agregado, pero a las pocas empresas que exportan y hasta ahí.
Y acá de nuevo. Exportamos pocos bienes, porque no tenemos mucho más para vender. Y no tenemos mucho más para vender, porque hay pocas industrias, mucha incertidumbre a futuro, y baja inversión.
¿Que si tenemos potencial? Quién puede dudar de eso. Pero falta compromiso del sector privado con la inversión, y comprensión y coherencia en las políticas públicas donde se avanza un paso y se retrocede otro. El ejemplo de fin de año es ilustrativo: se lanzó una reforma tributaria (o algo así), pero se sacaron las líneas de financiamiento productivo a las pymes que era una de las principales fuentes de financiamiento de la industria. Es que falta eso. Definir qué industria se quiere, si es que se quiere una industria, y qué estrategia seguimos. La industria está hoy como un equipo que quiere competir sin director técnico. Y eso es un verdadero problema. Aunque de fácil solución.
* Economista e Investigadora de la UBA



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