25 de marzo 2024 - 10:00

La inflación subió, pero la FED no se preocupa (y los mercados festejan)

es la primera vez que Powell desarrolla su conferencia de prensa y la Bolsa asiente y avanza con ganas. El índice S&P 500 vadeó los 5200 puntos, su récord número 20 en lo que va del año. No hay moros en la costa.

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Reuters

La inflación trepó un escalón en enero y febrero en EEUU, pero a la FED no le quita el sueño. El banco central cree que se filtró un efecto estacional en enero. Y el panorama del mes pasado recién se completará el viernes cuando se conozca la marcha del deflactor del consumo personal. Sea culpa de una aberración estadística o “algo importante” – Jerome Powell admitió que no se sabe –la política monetaria se mantiene inalterable. Aquí se lo anticipó –“La inflación y la reunión de la FED: ni preocupación ni distracción”-: la institución “permanecerá de brazos cruzados, confiada en el trabajo silencioso de las tasas de interés reales y temerosa de apretar de más”. Los mercados, eso sí, lucían inquietos. Pero si la FED no se preocupa; ellos, tampoco.

A los bonos –que hacen el papel de policía malo (cuando se lo precisa) desde que la entidad se retiró en julio a cuarteles de invierno - la complacencia les quitó un peso de encima. No es necesario que las tasas largas tensen las condiciones financieras. No se les pide nada. Y así es la primera vez que Powell desarrolla su conferencia de prensa y la Bolsa asiente y avanza con ganas. El índice S&P 500 vadeó los 5200 puntos, su récord número 20 en lo que va del año. No hay moros en la costa.

No son solamente las palabras de Powell. Reza el comunicado en su encabezado: “la inflación bajó el último año pero permanece elevada”. Y no hace mención alguna después al rebote de enero y febrero. A buen entendedor sobran las flamantes proyecciones económicas que repiten calcadas las cifras de diciembre.

La inflación –medida por el deflactor– cerraría el año en 2,4%, para descender a 2,2% a fin de 2025 y un año más tarde instalarse en la meta de 2%. No hay prisa. La inflación núcleo se revisó 2 décimas hacia arriba a 2,6%. Pero en 2025 se uniría al mismo sendero. Por último, el trillado mapa de puntos –que no es una hoja de ruta oficial aunque se la lea como tal– conserva, según la mediana de las opiniones vertidas por sus 19 más altos funcionarios, la previsión (inaugurada en diciembre) de tres cortes de tasa durante 2024. La retribución de los fed funds caería así de 5,50% a 4,75%.

También se escribió en esta columna que si a Powell le molestase parecer distraído podía endurecer su discurso y retacear una de dichas bajas del mapa de puntos. Como puede verse, tampoco existió tal molestia. Aunque fuera de programa, dos días después, Raphael Bostic, jefe de la FED de Atlanta, señaló –a título personal- que considera apropiado una única reducción de tasas (en vez de las dos que proponía) dada “la inflación persistente y la robustez de los datos económicos”. Una levísima mano de cal que, cuidado, puede ser anticipo de otras en gestación.

La FED se preocupó en diciembre. Por eso pivoteó, tachó una última suba de tasas que estaba pendiente e inclinó el mapa de puntos hacia los recortes. Y no por la inflación. A fin de octubre, vale recordar, la verba de Powell le puso paños fríos al aumento de las tasas largas que, a diez años, merodeó 5%.

La FED no temía una recesión, sí un enfriamiento brusco. La novedad es que recobró a pleno la confianza en la buena salud de la economía real. 2023 terminó mejor que lo previsto, y la proyección de crecimiento del PBI para este año se elevó de 1,4% a 2,1%. El mapa de puntos lo refleja con nitidez. No cambió la mediana pero se achicó el valor promedio de los recortes esperados de tasa. Existían cinco opiniones que pedían más de tres sablazos ahora hay una sola. Además, la FED elevó un octavo de punto su estimación de la tasa de interés de equilibrio en el largo plazo. Nada que la Bolsa no haya intuido antes con la embestida de su mercado alcista.

En paralelo, el Banco de Japón clausuró la etapa de tasas nominales negativas en el mundo. Era el último mohicano, y había sido el pionero.

Y Suiza sorprendió con el estreno de la baja de tasas en Europa. El Banco de Inglaterra adelantó que las condiciones están dadas para seguirle los pasos. El BCE alista la mesa para junio (aunque hay quien pugna porque sea en abril). Es la postal global del aterrizaje suave. Llegó el largo plazo de 2022, el año que vivimos en peligro. Que las Bolsas festejen es razonable aunque a veces se excedan.

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