9 de abril 2008 - 00:00

La inteligente propuesta de Sarkozy para Cristina

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy -con gran espíritu de anticipación-, manifestó durante el almuerzo ofrecido a Cristina Fernández de Kirchner «que es muy importante que la Argentina pueda representar los intereses de Francia en América latina, y Francia los intereses de la Argentina en Europa».

Basado quizás en las conclusiones del «Comité de Reflexión» francés, encargado de estudiar las perspectivas económicas y políticas de los próximos diez años en América ibérica, el primer magistrado dio un paso decisivo hacia la definición del rumbo de su mandato, que toma en cuenta las exigencias del nuevo tiempo que vive la humanidad.

La integración de su nueva idea diplomática hacia nuestro continente, demostración de una visión renovada, abierta al diálogo en todas las direcciones del pensamiento económico, reafirma el fuerte y entrañable vínculo que existe entre Francia y la Argentina.

El país no puede más que recibir con beneplácito esta propuesta.

  • Las ventajas para Francia

  • Francia no cuenta con el consentimiento, con la complacencia automática de una América ibérica unida. Vale más, entonces, una aliada leal y difícil como la Argentina, que un país satélite dentro de la Comunidad Europea misma, sublevado (Irlanda).

    Este juego de equilibrio les permitirá a nuestros países sostener a los franceses que rivalizan con los Estados Unidos, allí mismo, donde los galos se hicieron odiar (EE.UU., por guerra contra Irak), en México, y en algunas de las naciones sudamericanas, o están divididos, como con Gran Bretaña, Holanda, Dinamarca, Polonia, la República Checa, y Eslovaquia, que comparten la ideología de los Estados Unidos y no la de Francia, ni la de Alemania, ni la de Bélgica.

    Tal es el escenario previo a los cambios que Nicolás Sarkozy se propone introducir en su política internacional. En efecto, luego de examinar los conflictos actuales más frecuentes que condicionan a la diplomacia francesa para recuperar su perdido esplendor, su vigoroso espíritu probablemente lo haya llevado a pensar que las Cancillerías de los países de América latina podrían acordar eventualmente una «ayuda fraternal» a las inquietudes comerciales o financieras francesas.

  • Las ventajas para Américalatina El equilibrio de las prestaciones indica que nuestros países pueden beneficiarse no solamente con Europa, sino también con las relaciones franco-africanas para colocar sus productos alimenticios y materias primas exportables vendidas en dólares estadounidenses a las catorce naciones de las ex colonias francesas. Para el comprador africano es caro el producto francés pagadero en euros (+58%).

    Si bien el porvenir económicodepende de las intenciones, de la sabiduría de unos y otros, la sobrevaluación del euro, en contrapartida, favorece las inversiones francesas fuera de la Comunidad Económica, por ejemplo, en América latina.

    Podría entenderse que esta feliz idea del Presidente francés, que por experiencia conoce perfectamente los « dossier» sobre política agrícola, inversiones directas, comercio bilateral, préstamos financieros y créditos comerciales, puede ayudar a los países de América ibérica a presentarse fuertes, vigilantes, para que ocupen en Francia un lugar a la medida de su potencial. La exposición de las situaciones que interesan debería hacerse en forma docente para tratar de evitar los éxitos a medias, y obtener las satisfacciones deseadas por nuestras naciones, que Francia no tendría ningún interés en negar.

    Se piensa que Sarkozy ha intentado con su propuesta soslayar los textos anodinos de las Cancillerías, y el bullicio gratuito entre las capitales de América latina y París, por los probables excesos de lenguaje de los funcionarios, las querellas y las animosidades debidas a divergencias.
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