La inteligente propuesta de Sarkozy para Cristina
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Este juego de equilibrio les permitirá a nuestros países sostener a los franceses que rivalizan con los Estados Unidos, allí mismo, donde los galos se hicieron odiar (EE.UU., por guerra contra Irak), en México, y en algunas de las naciones sudamericanas, o están divididos, como con Gran Bretaña, Holanda, Dinamarca, Polonia, la República Checa, y Eslovaquia, que comparten la ideología de los Estados Unidos y no la de Francia, ni la de Alemania, ni la de Bélgica.
Tal es el escenario previo a los cambios que Nicolás Sarkozy se propone introducir en su política internacional. En efecto, luego de examinar los conflictos actuales más frecuentes que condicionan a la diplomacia francesa para recuperar su perdido esplendor, su vigoroso espíritu probablemente lo haya llevado a pensar que las Cancillerías de los países de América latina podrían acordar eventualmente una «ayuda fraternal» a las inquietudes comerciales o financieras francesas.
Si bien el porvenir económicodepende de las intenciones, de la sabiduría de unos y otros, la sobrevaluación del euro, en contrapartida, favorece las inversiones francesas fuera de la Comunidad Económica, por ejemplo, en América latina.
Podría entenderse que esta feliz idea del Presidente francés, que por experiencia conoce perfectamente los « dossier» sobre política agrícola, inversiones directas, comercio bilateral, préstamos financieros y créditos comerciales, puede ayudar a los países de América ibérica a presentarse fuertes, vigilantes, para que ocupen en Francia un lugar a la medida de su potencial. La exposición de las situaciones que interesan debería hacerse en forma docente para tratar de evitar los éxitos a medias, y obtener las satisfacciones deseadas por nuestras naciones, que Francia no tendría ningún interés en negar.
Se piensa que Sarkozy ha intentado con su propuesta soslayar los textos anodinos de las Cancillerías, y el bullicio gratuito entre las capitales de América latina y París, por los probables excesos de lenguaje de los funcionarios, las querellas y las animosidades debidas a divergencias.




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