26 de diciembre 2000 - 00:00

La mayoría teme un nuevo ajuste

Más allá de los colores partidarios, los ánimos entre los gobernadores que van hoy a Olivos están algo divididos entre los que, por un lado, ven la rebaja impositiva como un nuevo ajuste para las provincias y, por el otro, los que están ansiosos por reunirse con Nación a la espera de lograr algún beneficio particular.

De todos modos, los gobernadores justicialistas se reunirán antes del mediodía en el Consejo Federal de Inversiones, donde estudiarán con qué postura enfrentarán al Ejecutivo nacional en los temas impuestos e infraestructura.

Entre los gobernadores que tienen la visión más positiva hacia un acuerdo con la Nación están los justicialistas Eduardo Fellner, de Jujuy; Carlos Rovira, de Misiones; Carlos Juárez, de Santiago del Estero, y Alfredo Avelín, de San Juan. El primero de ellos tiene depositadas bastantes esperanzas en la reunión de hoy, ya que quiere que Nación le permita a su provincia dejar de cobrar el Impuesto a los Ingresos Brutos, para intentar así atraer nuevas industrias, lo que podría concretarse con la firma de un pacto individual, entre los días de mañana y pasado. Rovira, por su parte, apoyará la idea de la baja de impuestos, a la que ve como una herramienta para la reactivación que ya fue implementada en la provincia, donde la industria primaria y las conexas ya están exceptuadas del pago de Ingresos Brutos.

Al sanjuanino Avelín todo lo que signifique eliminar impuestos distorsivos para alentar la producción le parece bien. Aun así, la eliminación de Ingresos Brutos -que representa 65 por ciento del total de los ingresos sanjuaninos-sólo sería aceptada luego a cambio de alternativas como el IVA reducido, o el TASC.

Bonificación

A su vez, Juárez acudirá a la cita con intenciones de escuchar la oferta de la administración central, ya que en Santiago del Estero se puso en vigencia este año un sistema de bonificación de impuestos para quienes pagaran en término y al contado. Sin embargo, la carga de Ingresos Brutos es un punto sensible y esperaría que De la Rúa ofrezca a cambio alguna compensación.

El resto de las provincias, que no será tan condescendiente con
De la Rúa, apunta justamente en este sentido: criticar la búsqueda del «ajuste impositivo» en las provincias, temiendo que no se genere otra forma de recaudación para reemplazar la quita o baja en los gravámenes.
Al respecto, el titular de la cartera de Hacienda de Santa Fe, Carlos Mercier, no dudó en preguntar: «¿Y la Nación cuándo va a bajar sus impuestos». Según el funcionario, los impuestos provinciales afectan sólo 3 por ciento de la producción mientras que las obligaciones nacionales involucran 40 por ciento. «En Santa Fe estamos trabajando duramente hacia la eliminación de la carga sobre la masa salarial, además de haber eliminado los impuestos durante los primeros meses de actividad de monotributistas. Si comparamos esto con lo hecho por la Nación, tenemos que pedirles a ellos mismos que hagan lo propio», aseguró Mercier.

Poco entusiasmo

En Salta, por su parte, no existe demasiado entusiasmo por la reunión, pero el gobernador Juan Carlos Romero aprovechará la oportunidad para hacer gala del éxito impositivo de su provincia exponiendo números sobre la baja y la eliminación de los gravámenes a sellos y otros impuestos distorsivos que ya fue puesta en práctica con buenos resultados.

Otra de las provincias que también hizo punta en mate-ria de reforma impositiva es Córdoba, con lo cual no se espera que sea aceptada una quita o una baja sobre los porcentajes tributarios ya establecidos.

Son varias las provincias que
no aceptarán tranquilamente resignar el cobro de impuestos sin una reformulación tributaria que los re-emplace como fuente de ingresos. Al respecto el gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, expresó claramente que la reforma impositiva «no debe ser un manotón de la Nación sobre las economías regionales y provinciales».

En Río Negro también son de la opinión de que la refinanciación de las deudas no alcanza por sí sola y bogarán para que se apure un nuevo acuerdo de coparticipación y que se dé más apoyo a las economías regionales. En este sentido el gobernador
Pablo Verani expresó: «No quiero terminar administrando nada más que la crisis». Río Negro y el resto de las provincias patagónicas ya habían acordado en octubre último, en la reunión de gobernadores regionales realizada en San Martín de los Andes, que no están dispuestas a perder soberanía en cuestiones impositivas, por lo cual también pondrían severos reparos a la propuesta presidencial.

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