17 de octubre 2002 - 00:00

La noche es la que sigue al día

La noche es la que sigue al día
Cuando terminábamos el comentario del martes, las pantallas de comunicación anunciaban los malos números de Intel y el derrumbe de sus acciones en el aftermarket. Podría haberse supuesto desde entonces que la rueda de ayer no tendría un destino alcista, pero quedaba la esperanza de que los números de las otras cotizantes que daban a conocer sus estados contables podrían neutralizar esta baja.
Como sea, esto no fue así, y luego de los desilusionantes números de Motorola, Coca-Cola y Boeing (entre otras), para cuando sonaba la campana el Promedio Industrial perdía 2,66% cerrando en 8.036,03 puntos, y el NASDAQ cedía 3,9%. Fuera de las acciones auríferas, algunas de maquinaria pesada (tal vez vinculadas con la posible guerra contra Irak) y unos pocos focos de Internet, prácticamente todos los sectores terminaron en baja. La pregunta para hacerse en este punto es si tal vez no habremos caído nuevamente en una "trampa de osos", como las que se han estado repitiendo incansablemente a lo largo de todo este año o si esta vez estamos frente a algo diferente (luego del mayor rally para cuatro ruedas consecutivas en 70 años, era razonable esperar un ajuste). Realmente es difícil saberlo, ya que apenas contamos con la fuerte caída del volumen operado como señal positiva y el hecho de que luego del cierre IBM presentó números algo mejor que lo esperado por los analistas. Habrá que ver si esto capaz de neutralizar el efecto negativo que tuvo en la jornada previa Intel, tal vez el más importante de sus proveedores, o no. Como sea queda la certeza que de continuar, el rally que tendríamos de aquí en adelante sería más atemperado, y que a hoy estaremos en condiciones de decir si seguimos sin aprender nada o el mercado nos ha enseñado que lo mejor sigue siendo la desconfianza.

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