Demasiado repentina, demasiado espectacular, la suba del lunes tomó al mundo en la reposera bursátil y lo obligó a saltar en porcentuales hacía semanas desconocidos. Casi parece sensato que después de esa ola alcista sobreviniera un reflujo y las tomas de utilidad se hicieran presentes, en épocas tan sorpresivas en su volatilidad. El Dow se acható a niveles de menos de 1%, hasta el cierre local al menos, y el Bovespa se sostuvo más arriba y sumó casi 2%. En Buenos Aires se merodeó una cumbre modesta, hasta los 595 puntos, para después dejar parte en el camino y aportar 0,83% de aumento. Por encima estuvo el Burcap, con 1,21%, con otra composición de cartera.
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Del total de casi $ 47 millones, los CEDEAR mostraron un encogimiento, menos de $ 14 millones, dejando así $ 33 millones para las acciones: y esto no le hizo bien a la plaza, por cuanto en el mix de órdenes de más, una buena porción vino del flanco vendedor. Varias de «tarifas» siguieron empujando (por si Lavagna deja otro regalito para los que vienen detrás, y se vio a TGS subiendo 4%, MetroGas superando esto con 5%, Telecom con su singular ofrecimiento para pagar deudas recogió 3% (bien podríamos utilizar la fórmula para pagar deudas domésticas). Mientras PC trepó hasta $ 2,15, amainó a los $ 2,07 y marcó una baja sobre lo anterior. Decisivo en el indicador ponderado, la brasileña flamante le tiró de la cola al Merval y lo dejó resignado. La tercera rueda debe confirmar si hay oleadas sucesivas o si queda la espuma.
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