La nueva fortaleza mostrada por la divisa norteamericana, que ya ha llevado al euro a cotizar por debajo de 1,07 dólar, no es sólo producto de un brote de optimismo sino que además representa un voto de confianza a la posición de Estados Unidos frente a Irak. Aunque es probable que se piense en tomas de ganancias en mercados como el oro, los combustibles y los metales preciosos, todavía las causas que iniciaron y mantuvieron la tendencia en suba de esos precios no han desaparecido. Asimismo, siguen teniendo mucha importancia las expectativas en los resultados de las corporaciones a la hora de la toma de decisiones. Hay otros elementos, que suelen afectar temporalmente a los mercados de acciones, que son los indicadores de la marcha de la economía, como los que se conocieron el viernes sobre confianza del consumidor y precios mayoristas, que saltaron uno por ciento en febrero, pero que a esta altura no están teniendo impacto alguno. Al ritmo de los preparativos bélicos, en la semana anterior los mercados lograron pasar de un pesimismo con pánico a un moderado optimismo. Como consecuencia de ello, los índices Dow Jones resultaron positivos para los servicios en 0,25% el viernes y en baja de 0,75% en la semana, en los transportes con baja de 0,75% semanal y suba de 0,63% en el día, el sector industrial cerró en 7.859 puntos, acumuló una mejora de 1,54% desde el viernes previo y subió 0,5% desde el cierre del jueves. Esta semana, en fuego cruzado, se reúne la cúpula de la Reserva Federal; no parece que fuera a realizar un cambio en las tasas, es probable que se produzca una pronta y corta guerra, a menos que surja un acto de altruismo, cosa que parece muy difícil.
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