16 de octubre 2003 - 00:00

La realidad del Mercosur: una sociedad tensa y desequilibrada

La realidad del Mercosur: una sociedad tensa y desequilibrada
En trece años de Mercosur (iniciado por Raúl Alfonsín y José Sarney), fueron más los momentos críticos de ciclos económicos y cambiarios desfasados que los de convergencia macro. A la larga, la divergencia macro imperante termina afectando más a la Argentina que a Brasil por la diferente escala del impacto sobre cada una de las economías. Por ello, hoy el Mercosur está en un punto de inflexión. El comercio Argentina-Brasil retrocedió 10 años. El bloque tiene grandes dificultades para insertarse financiera y comercialmente en el mundo. El reloj de arena del ALCA está corriendo. ¿No es éste un momento apropiado, política y estratégicamente, para promover una reforma constitucional del Mercosur, con el objeto de adaptarlo mejor a la realidad interna del bloque y a los desafíos externos de la negociación del ALCA?

Para tener un Mercosur superior por dentro y por fuera, puede ser necesario revisar algunos de los elementos fundacionales del proceso. Este es el principal desafío que Brasil no está interesado en encarar y la Argentina no sabe cómo hacerlo.


Estas conclusiones surgen de un trabajo realizado por M&S Consultores sobre la Sociedad Comercial Argentina-Brasil.

• Análisis

A continuación, los principales análisis desarrollados sobre la coyuntura del Mercosur, que es calificado como una herramienta política y económica muy importante para la Argentina. Pero advierte que hay que asumir que comercialmente es una sociedad volátil, tensa y desequilibrada. El Tratado de Asunción 1991 y los acuerdos de Ouro Preto 1994 no fueron precavidos en este sentido, señala el estudio.

La foto actual muestra una sociedad comercial en crisis que retrocedió 10 años.

Tomando como punto de partida 1991, el comercio bilateral sumaba u$s 2.965 millones. En 1994 con el inicio de la Unión Aduanera creció u$s 7.980 millones; y en 1997 alcanzó a 15.041 millones, constituyendo la máxima integración comercial. En 2002, cayó a u$s 7.346 millones y este año se estima u$s 8.500 millones.

En apariencia, la relación bilateral muestra una sociedad armónica con ganancia neta para la Argentina. El argumento que esgrime siempre Brasil a la hora de negociar.

El balance comercial acumulado entre 1991 y 2003 es favorable a la Argentina en u$s 9.000 millones (exportó u$s 67.000 millones e importó u$s 58.000 millones).

En la realidad, se trata de una sociedad tensa y desequilibrada.

Los períodos de tensión (1991-'92/1994-'97/1999-2002) los fueron amortiguando con períodos de distensión expansiva (1992-'94,; distensión contractiva (1997-'99) y distensión competitiva (2002-'03).

Los desequilibrios de la microeconomía muestran que la inserción argentina en Brasil, es decir, la participación de las ventas argentinas sobre el total de las importaciones de Brasil cayó de 13,2% en 1997 a 9% en la actualidad. Mientras que la inserción brasileña en la Argentina creció de 22,7% a 29,3%.

El balance comercial de la década es superavitario para la Argentina en trigo, petróleo, productos regionales, lácteos y autos. Pero deficitario en maquinaria, químicos, siderurgia, papel, plástico y textil.

La raíz de la tensión y el desequilibrio es la volatilidad macroeconómica.

Los momentos más críticos en la relación comercial bilateral fueron 1992, con la Argentina en reactivación y Brasil en recesión; 1999, con el peso apreciado y el real devaluado; y este año, nuevamente con la Argentina en reactivación y Brasil en recesión.

Es decir, ciclos económicos desfasados y ciclos cambiarios desfasados, cuyo impacto para la Argentina son un freno a las exportaciones, la amenaza de las importaciones y déficit comerciales sectoriales crecientes.

En el primer ciclo económico desfasado, la avalancha de productos brasileños pasó inadvertida en la macro, pero golpeó a la micro. En el actual ciclo económico desfasado, la avalancha de productos brasileños puede traer consecuencias micro y macro.

• Impacto

El impacto sobre las exportaciones se refleja en que, en 1992 las exportaciones a Brasil crecieron 12%, pero 10% de las ventas a Brasil creció 134% (autos y petróleo), y 90% creció 0%. En 1999, las exportaciones a Brasil cayeron 29%, pero 15% de las ventas a Brasil creció 12% (petróleo) y 85% cayó 36%. Este año, las exportaciones a Brasil caen 12%, pero 25% crece 13% (cereales) y 75% cae 21%.

Ahora bien, con respecto a la avalancha de importaciones, en 1992, las importaciones desde Brasil crecieron 122% destacándose siderurgia, textil e indumentaria, maquinaria, papel y productos químicos que, como no eran motor de la recuperación, no impactaron en la macro.

En el ciclo actual, las importaciones desde Brasil crecen 86%. Los sectores que crecen más son casi los mismos que en 1992, pero el problema es que son el motor de la recuperación.

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