El Reino Unido registró en julio un crecimiento inesperado del 0,4% en su Producto Interno Bruto (PBI), superando de manera holgada las proyecciones del mercado, que anticipaban un estancamiento de la actividad económica.
La economía de Reino Unido sorprendió en julio y creció por encima de lo esperado
El sector servicios, especialmente la programación informática ligada a la inteligencia artificial, lideró el avance. Ahora, los mercados centran su atención en el próximo presupuesto para 2027.
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El Reino Unido registró un crecimiento del 0,4% en julio, superando las expectativas del mercado.
Ese avance estuvo impulsado por el sector de servicios y, en particular, por la programación informática, motorizado por las empresas vinculadas a la inteligencia artificial, según señaló este viernes la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).
Cabe señalar que el dato llega tras una contracción del 0,1% en abril, un crecimiento que había sido nulo en mayo y una expansión del 0,3% en junio.
"La economía británica desafió las expectativas", subrayó Richard Carter, de Quilter Cheviot, al indicar que julio se benefició de un clima cálido y también del recorrido de la selección inglesa hasta las semifinales de la Copa del Mundo disputada en EEUU, México y Canadá.
"Los mercados centran ahora su atención en el presupuesto", que el ministro de Finanzas, John Healey, presentará el 28 de octubre, añadió Carter.
El presupuesto y la palabra del Ministro de Finanzas
Healey reafirmó este lunes la disciplina fiscal como prioridad de su gestión, buscando tranquilizar a los inversores frente al encarecimiento del costo del endeudamiento.
El presupuesto es aguardado con gran expectativa tanto por la ciudadanía británica como por el sector empresarial, en medio de especulaciones sobre posibles alivios fiscales para los hogares y eventuales aumentos de impuestos.
Respecto a la posibilidad de incorporar nuevos impuestos, el ministro británico tiró la pelota afuera y declaró que "ser fieles a nuestros valores implica ser honestos sobre la necesidad de controlar el gasto público".
Cabe subrayar que, además del alto nivel de deuda, el margen de maniobra del Ejecutivo se ve limitado por un rebrote inflacionario, alimentado por el conflicto bélico en Medio Oriente, que conllevó subas en los precios de los hidrocarburos.
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