"Los precios son el reflejo de la opinión del mercado. El volumen, la intensidad o el interés con la que esa opinión es emitida." Wall Street está llena de máximas. Tantas que prácticamente suele haber una para justificar lo que está ocurriendo en cada ocasión. El problema es que ninguna de ellas parece capaz de explicar o sacar alguna buena conclusión del hecho que los volúmenes operados han seguido cayendo. Si bien en la rueda del viernes, con 818 millones de papeles negociados, el NYSE marcó el mínimo del año, formalmente no decimos que fue la jornada de menor volumen, ya que el NASDAQ hizo 3,8% más que lo negociado el 14 de mayo. Pero esto no evita que podamos hablar de la del viernes como la jornada más pobre en lo que va del año. Mientras en aquel entonces el Promedio Industrial ganó 0,52% y el mercado electrónico retrocedió 1,21%, en la última rueda ambos indicadores se movieron en baja, perdiendo las Blue Chips 1,05% al quedar el Dow en 11.005,37 puntos, en tanto los papeles tecnológicos retrocedieron 1,36%. Seguramente alguien intentará achacar lo acontecido, al largo fin de semana que impone el descanso de hoy en celebración del "Memorial Day", pero lo cierto es que de los más de 1.300 millones de papeles que se negociaron en promedio durante enero en el NYSE, en mayo apenas estamos por encima de 1.000 millones (la situación es similar en el NASDAQ). Lo que es tal vez peor, mientras la acción negociada promedio tenía un valor de casi u$s 40 en enero, en el último mes ha caído a prácticamente u$s 35, esto significa que mientras el Índice Compuesto de la Bolsa de Nueva York perdió 1,48% en el año, el valor de la acción negociada retrocedió casi 11%. Estos números no quieren decir que las acciones vayan a bajar o subir en el futuro (de hecho en la semana mientras el Dow perdió 2,62%, el NASDAQ ganó 2,37%), sino simplemente que el mercado está más débil de lo que parece a simple vista, y por lo tanto es mejor ser más prudentes por el lado del optimismo que por el pesimismo. Mientras tanto, y a pesar de las orquestadas palabras del máximo dirigente de la Fed, lo cierto es que la economía real continuó mostrando señales de debilidad. El viernes el gobierno dio a conocer la primera revisión del PBI, para el primer trimestre del año. Frente a un crecimiento de 2% que se anunció un par de semanas atrás y una corrección a 1,5% que esperaban los analistas, los números mostraron un país creciendo a 1,3%. Las cosas están bien. La duda reside en si es lo suficiente para justificar una nueva euforia bursátil.
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