Después de la primera parte, en la que se intentó elaborar una propuesta político-institucional, los empresarios nucleados en la Unión Industrial Argentina (UIA) encararán esta semana la Segunda Fase de la 8° Conferencia Industrial, a la que denominaron «El Protagonismo de la Industria en la Reconstrucción Social». Esta vez, a diferencia de lo programado para la primera fase -en la que dominaron las ponencias filósofos, politólogos y economistas- los disertantes serán gente de la industria. La reunión comienza mañana en Parque Norte y se extenderá hasta el jueves. Según fuentes de la UIA, se hará un «culto al emprendedor», una figura que -según la fuente- «desapareció de la escena desde hace décadas. Me animaría a decir que desde el 'Rodrigazo'».
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De acuerdo a los informes preliminares, no habrá «visión política» emergiendo de las jornadas, a diferencia de las sesiones de octubre. Por entonces, la idea era elaborar un documento con las conclusiones del encuentro, que luego sería elevado al gobierno. El propio titular de la UIA, Héctor Massuh, como se recordará, llegó a sugerir la posibilidad de pensar en la reforma de la Constitución Nacional. Sin embargo, los directivos de la entidad dejaron en el olvido el documento, y ahora arranca lo que algún sector de la UIA califica como «la verdadera» Conferencia Industrial. Los temas pasarán por la reconstrucción del aparato productivo y el tejido social. «Creo que es un buen momento para pasar de lo general (los temas que discutimos en la primera fase) a lo particular de la industria. Esto estaba previsto desde el principio: es falso que haya algún grupo económico que haya pujado con Massuh para hacer una segunda jornada en contraposición a la primera», dice una alta fuente de la entidad industrial, no embanderado con ninguna de las dos supuestas «facciones» enfrentadas.
El empresario agrega que «ahora apuntamos a lo práctico: lo anterior fue sobre el marco institucional. Los expositores intentarán dar una visión sobre casos concretos en diversas zonas del país. Hay valiosísimas experiencias que serán compartidas, ejemplos de polos de desarrollo y en sectores de los más disímiles».
El vocero oficioso promete que el centro de varias exposiciones será compartir «ejemplos de cadenas de valor creadas a partir de lo que sobrevivió a la debacle del sector». El empresario admite que «hoy es muy difícil pensar en reconstruir grandes grupos de capital nacional, por lo que hay que ocuparse de las PyMEs por su gran capacidad de dar empleo y su menor requerimiento de capital». En este sentido, afirma, ya hay varios grandes grupos nacionales trabajando con ese sector para favorecer su capacidad de exportar. «Es posible construir una red de proveedores exitosa con muy pocos elementos. No vamos a pedir planes de competitividad ni subsidios ni nada parecido. Pero insisto en que plantearemos mejorar lo que hay, porque otra cosa hoy en la Argentina sería ilusorio», admite. «La tarea fundamental hoy es construir financiamiento para esas PyMEs. ¿Cómo? A través del BICE, por ejemplo, o con fideicomisos y el apoyo de los organismos internacionales de crédito, si finalmente se cierra el acuerdo con el Fondo».
El empresario afirma que «es imprescindible que los grandes grupos también apoyen estas iniciativas. Si una PyME le provee guantes a una megaempresa como Tenaris, por ejemplo, con proyección mundial, ese proveedor con el apoyo de Tenaris más la competitividad del tipo de cambio podrá acceder a los mercados mundiales mucho más fácilmente. Bueno: de todos estos temas esperamos poder hablar miércoles y jueves».
Los industriales intentarán, entonces, demostrar que el sector es imprescindible para la recuperación de la economía. «Tenemos que abandonar el modelo de exportar trigo e importar galletitas», concluye.
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