Aunque el Ministerio de Economía se niega a plantear la posibilidad de cualquier plan alternativo en caso de que el fallo de redolarización termine extendiéndose a más ahorristas, los bancos hacen las cuentas y buscan limitar responsabilidades.
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Existen distintas posturas, pero todas parten de asumir una responsabilidad que no supere el $ 1,40 más CER más 2% anual de interés. Este es el esquema de pesificación que se puso en marcha a partir de febrero de 2002. Por lo tanto, la diferencia entre los $ 2,02 (que surge de la cuenta anterior) y los $ 3,21, o sea $ 1,20 por dólar, debería ser aportada por el Estado.
En otros términos, sobre un depósito original de 10.000 dólares, los bancos aceptan pagar hasta $ 20.200. Los restantes $ 11.900 deberían ser integrados a través de un bono emitido por el Estado.
• Cumplimiento
La intención de los banqueros es «desdoblar» estos pagos. Esto implica cumplir con los plazos estipulados en el «corralón», ya sea el pago en las cuotas previstas o la liberación inmediata, como definieron varias entidades. Y, al mismo tiempo, pasar para mucho más adelante el cobro de los bonos que eventualmente reciban los ahorristas «redolarizados».
En el gobierno, en cambio, continúan sosteniendo la tesis de que son los propios bancos los que también deberían hacerse cargo por la brecha entre el depósito pesificado y el dólar libre. En ese caso, las entidades también tendrían un plazo más prolongado para cumplir ante el ahorrista. No obstante, también terminarían recibiendo en compensación un bono del Estado, tal como ocurrió con la pesificación asimétrica.
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