2 de febrero 2001 - 00:00

Las ventas con tarjeta cayeron 8% en enero

En enero las ventas con tarjetas de crédito cayeron 8% respecto del mismo mes del año pasado. Esta baja se suma a la de 5% que se acumuló durante todo 2000 según fuentes de la industria. Banqueros y comerciantes coincidieron en que las señales alentadoras para la economía no llegaron a los consumidores. El gasto promedio por cupón también bajó: hoy está en $ 50. Así, el blindaje, la reducción de la tasa de interés dispuesta por la Reserva Federal y otros datos positivos para la economía siguen sin reflejarse en la facturación del comercio. De todos modos, las expectativas para febrero son mejores: hay gastos que deberán efectuarse de manera casi obligada por el inicio de las clases y podrían ser financiados con tarjetas. Pero todo indica que hasta marzo no se notará en el público la aún muy incipiente recuperación económica.

Las ventas con tarjeta cayeron 8% en enero
Las ventas con tarjeta de crédito habrían caído 8 por ciento durante enero, comparadas con el mismo mes del año pasado.

Este descenso se suma al de 5 por ciento que había acumulado el mercado de medios de pago durante todo el año 2000.

Los datos fueron brindados por varios de los bancos líderes en la materia, por algunas administradoras de medios de pago y por comerciantes consultados por este diario; dado que se trata de cifras muy sensibles y que podrían resultar «de importancia estratégica para la competencia», ninguna de las fuentes aceptó hablar «on the record».

Sin embargo, en todos los casos los números del descenso de la facturación fluctuaron entre 7 por ciento y 10 por ciento en relación con enero de 2000, que ya había resultado bastante magro.

Esto, cabe decirlo, a pesar de las señales optimistas que surgen desde los datos de la macroeconomía; por ahora, ese optimismo no ha llegado a los consumidores.

«La caída de 5 por ciento en la facturación con tarjetas de crédito del año pasado está más o menos en línea con lo que sucedió con el consumo»
, dijo un alto ejecutivo de una empresa de tarjetas. «Pero esto de enero, la verdad, nos toma por sorpresa: esperábamos que el cambio de humor en la gente por el blindaje y la baja de tasas se tradujera en mayores consumos; pasó todo lo contrario...»

El profesional aclaró que los descensos durante todo el año pasado se produjeron en los dos rubros clave de la industria: cantidad de transacciones y promedio de importe por cupón.

Hoy, la compra-promedio con tarjeta se ubica en
$ 50; hace un año, era alrededor de $53.

Desde ya, la baja de precios por la recesión producida en muchos rubros, sumada al reemplazo de primeras marcas por productos más baratos, influyó sobre esta variable.

«Pero la retracción es mucho más evidente en la cantidad de transacciones, que se redujeron en forma notable»
, dice otro ejecutivo del sector.

Migración

El año pasado estuvo marcado por un fenómeno inhabitual: la migración de parte de las carteras de una tarjeta a otras forzada por algunos bancos emisores, que libraron una guerra no declarada por una cuestión de costos.

Así, una marca vio decrecer su facturación y otra se benefició de manera sorpresiva con la «desgracia» ajena, dado que los bancos reemplazaron la tarjeta dejada de lado por la otra marca.

De todos modos, terminada la confrontación entre Argencard y algunos bancos -la administradora de medios de pago de
The Exxel Group aceptó retrotraer sus precios y políticas de pago a los niveles anteriores al conflicto-, habrá que ver si American Express consigue mantener la cartera «heredada» de MasterCard.

Es que es sabido que muchos clientes disconformes con la migración compulsiva que les impusieron algunos bancos protestaron e incluso cambiaron de entidad emisora.

Ahora, la cuestión es ver quién «fidelizó» mejor a sus consumidores. Según la consultora
Ausbanc, el año cerró con VISA liderando el mercado -como viene haciendo desde hace casi un lustro- con 6,1 millones de tarjetas emitidas y una participación de mercado de 51por ciento.

Detrás sigue
Argencard/ MasterCard, con 5,3 millones de plásticos en la calle; esto le da un «market share» de 36 por ciento. Luego viene American Express, la gran beneficiaria de la guerra entre bancos y Argencard, con 500.000 tarjetas emitidas (se dice, porque AmEx jamás revela datos propios, que su cartera habría crecido cerca de 25 por ciento durante 2000 por las causas apuntadas).

El resto del mercado se lo reparten
Diners, Cabal, Credencial y las tarjetas regionales, en las que el Banco de Galicia lidera cómodamente.

Optimismo

De todos modos, en el mercado se espera el regreso de la gente de sus vacaciones, el comienzo de la temporada de compras de inicio de clases (a mediados de febrero) y la confirmación de que la recesión comienza a disiparse para evaluar con mayor exactitud cómo vendrá 2001.

«A pesar de que el año empezó mal, creemos que el humor poco a poco va a ir cambiando y el consumo va a crecer»,
se esperanzaba el «manager» de un importante centro comercial.

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