30 de marzo 2004 - 00:00

Lavagna contra el resto

Roberto Lavagna marcó ayer pasables diferencias con sus colegas de gabinete y aun con Néstor Kirchner en su visión de la crisis energética. En su exposición, muy articulada, en la reunión del BID de Lima, señaló: «La crisis energética puede ser seria en el mediano y largo plazo si no hacemos las reformas que hay que hacer. Pero es manejable en lo inmediato si se contiene la demanda. Y para eso lo más razonable, y lo digo a título personal, es reducir el consumo de gas natural comprimido (GNC) del parque automotor.» (Una disidencia con Julio De Vido y, si se quiere, con el Presidente.) «No se pueden pedir inversiones si antes no se ofrecen marcos regulatorios estables.» (Disidencia con Alberto Fernández, y la idea de que las empresas deben invertir y después reclamar tarifas.) «Es mejor modificar la demanda interna antes que cortar el suministro de combustible a los países vecinos.» (También en disonancia con el resto del gabinete.)

Lavagna recomendó que debería cortarse el suministro de GNC para automóviles como opción para la crisis.
Lavagna recomendó que debería cortarse el suministro de GNC para automóviles como opción para la crisis.
Lima (enviado especial) - « Debería cortarse el suministro de GNC para automóviles porque tienen otra opción para utilizar combustible y representa 10% de la demanda total.» Esta fue la receta que el ministro Lavagna expuso ayer ante más de 300 banqueros e inversores internacionales para solucionar temporalmente la crisis energética. Después aclaró que la posibilidad de cortes en el suministro de GNC no se aplicaría al transporte público. «No estarían incluidos en las restricciones del suministro, por lo tanto, ni colectivos ni taxis, pero sí los vehículos de particulares.» Otra alternativa, dijo, es aumentar el precio del gas como forma de restringir su uso. «Está cuatro veces más barato que la nafta; habría que revisar esta situación.» «La otra opción -agregó-, que es cortarles el suministro a las industrias, puede tener un costo en la producción y, por ende, en la creación de empleo, que es lo que impulsa este gobierno.» De esta forma, dejó en claro que la prioridad debería pasar por asegurar el suministro domiciliario y a las industrias, dejando en un segundo plano el GNC para autos.

Lavagna aclaró que ésta no era la visión del gobierno, sino que se trataba de una opinión «estrictamente personal».
De hecho, en las últimas 48 horas se había negado a contestar respecto de la crisis gasífera porque estaba fuera del país y, además, porque se trata de «un tema que corresponde a otro ministerio», así como aclaró ante los inversores, en referencia al rol de Planificación Federal. Sobre el mismo tema, el funcionario argentino expresó su expectativa de que los cortes en la exportación de gas tanto a Uruguay como a Chile sean «parciales y no totales». «No se pueden pedir inversiones si antes no se ofrecen marcos regulatorios estables», agregó el funcionario.

Lavagna
aclaró un concepto respecto del manejo de la renegociación de la deuda que había señalado durante la inauguración de la asamblea del BID: «Creemos que debe revisarse que un inversor que compró un bono a u$s 100 reciba lo mismo que uno que lo pagó u$s 15». Pero, aclaró, este concepto de «pari passu» deberá ser revisado para adelante, pero será respetado a rajatabla por el gobierno argentino en esta renegociación. «Se trata sólo de teorizar sobre lo que debería plantearse en el futuro», señaló.

Sin embargo, subrayó que la negociación de la deuda, además de ser diferente, «no será amigable para con los mercados».


• Exposición

El equipo económico en pleno se prestó ayer a una exposición seguida de ronda de preguntas ante una gran cantidad de inversores y banqueros que llegaron hasta la reunión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Fue inmediatamente después de la exposición de Lavagna en la reunión inaugural de la 45ª Asamblea Anual de la institución. Pero, para sorpresa, no hubo una sola pregunta respecto de la problemática de la deuda, supuestamente el principal tema que los convocaba. «Y qué querés; si preguntás abiertamente, después quedás marcado», respondió uno de los representantes de un banco de inversión que horas antes se quejaba por los pasillos sobre la falta de claridad por parte del gobierno a la hora de avanzar con las negociaciones.

Ante una pregunta respecto del estado de las inversiones y del crédito, Lavagna optó por atacar a los bancos por su actitud durante los '90: «Durante doce años se acostumbraron a prestar fácil y caro, obviamente al Estado. Por eso no saben cómo prestarles a los privados, pero están aprendiendo».


Vicens, representante de bancos extranjeros, no pudo evitar una respuesta después de la reunión: «Hasta 2000, sólo 17% de los activos de los bancos correspondía a títulos públicos. Pero la balanza se dio vuelta después, a partir de 2002, con todo el tema de las compensaciones por la pesificación asimétrica, la licuación de pasivos y las cancelaciones del sector privado».

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