Lavagna contra el resto
Roberto Lavagna marcó ayer pasables diferencias con sus colegas de gabinete y aun con Néstor Kirchner en su visión de la crisis energética. En su exposición, muy articulada, en la reunión del BID de Lima, señaló: «La crisis energética puede ser seria en el mediano y largo plazo si no hacemos las reformas que hay que hacer. Pero es manejable en lo inmediato si se contiene la demanda. Y para eso lo más razonable, y lo digo a título personal, es reducir el consumo de gas natural comprimido (GNC) del parque automotor.» (Una disidencia con Julio De Vido y, si se quiere, con el Presidente.) «No se pueden pedir inversiones si antes no se ofrecen marcos regulatorios estables.» (Disidencia con Alberto Fernández, y la idea de que las empresas deben invertir y después reclamar tarifas.) «Es mejor modificar la demanda interna antes que cortar el suministro de combustible a los países vecinos.» (También en disonancia con el resto del gabinete.)
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Lavagna recomendó que debería cortarse el suministro de GNC para automóviles como opción para la crisis.
Lavagna aclaró que ésta no era la visión del gobierno, sino que se trataba de una opinión «estrictamente personal». De hecho, en las últimas 48 horas se había negado a contestar respecto de la crisis gasífera porque estaba fuera del país y, además, porque se trata de «un tema que corresponde a otro ministerio», así como aclaró ante los inversores, en referencia al rol de Planificación Federal. Sobre el mismo tema, el funcionario argentino expresó su expectativa de que los cortes en la exportación de gas tanto a Uruguay como a Chile sean «parciales y no totales». «No se pueden pedir inversiones si antes no se ofrecen marcos regulatorios estables», agregó el funcionario.
Lavagna aclaró un concepto respecto del manejo de la renegociación de la deuda que había señalado durante la inauguración de la asamblea del BID: «Creemos que debe revisarse que un inversor que compró un bono a u$s 100 reciba lo mismo que uno que lo pagó u$s 15». Pero, aclaró, este concepto de «pari passu» deberá ser revisado para adelante, pero será respetado a rajatabla por el gobierno argentino en esta renegociación. «Se trata sólo de teorizar sobre lo que debería plantearse en el futuro», señaló.
Sin embargo, subrayó que la negociación de la deuda, además de ser diferente, «no será amigable para con los mercados».
Ante una pregunta respecto del estado de las inversiones y del crédito, Lavagna optó por atacar a los bancos por su actitud durante los '90: «Durante doce años se acostumbraron a prestar fácil y caro, obviamente al Estado. Por eso no saben cómo prestarles a los privados, pero están aprendiendo».




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