4 de diciembre 2003 - 00:00

Lavagna dice que su "plan" entra en la cuarta etapa: crecer por 15 años al 4%

Las cuatro etapas serían: haber evitado la hiperinflación tras salir de la convertibilidad, haber frenado la caída de la economía (en setiembre del año pasado), elección y transición democrática y ahora el crecimiento sostenido, 4% anual durante los próximos 15 años (significaría duplicar el PBI cada 15 años).

«No hay un cronograma para eliminar las retenciones, porque son fundamentales para el equilibrio de caja del Estado», les dijo Roberto Lavagna a los 500 empresarios que participaron de la 9° Conferencia Industrial de la UIA.

«Sabemos que hay impuestos distorsivos, como las propias retenciones o el impuesto al cheque» y para reducirlos «tiene que haber un aumento en la recaudación o nuevos impuestos», agregó el ministro de Economía que ayer a último momento se encontró con la novedad de que debía hablar ante la gente de la Unión Industrial Argentina por pedido de Néstor Kirchner.

Lavagna acentuó así su campaña para que se apruebe el gravamen a los cigarrillos, que «debería aportar unos 1.000 millones de pesos adicionales, que permitirían reducir algún impuesto distorsivo y poner en marcha algún borrador de reforma que beneficiaría a las empresas».

• Advertencia

El titular del Palacio de Hacienda advirtió a los industriales que la renegociación de la deuda externa no debe paralizar la expansión económica y los llamó a ocupar el rol de «garantes de la inversión». «No vamos a tener a la política econó-mica a la cola de la deuda, no creemos que sea la razón para paralizar un proceso que viene en plena expansión», sostuvo.

Si bien Lavagna aseguró que el gobierno se está «ocupando» y «preocupando» de la cuestión de los bonos en default y reiteró que seguirá «el camino de una negociación responsable, sustentable y cumplible», dejó claro a los industriales que este proceso no paralizará la aplicación de políticas para incentivar el crecimiento.

Estas fueron las declaraciones más relevantes del ministro:

El gobierno ingresa en la cuarta fase de su plan económico, que implica estabilizar y garantizar un crecimiento sostenido en el tiempo. La primera fue de estabilización para evitar la hiperinflación; la segunda, de reversión de la tendencia declinante; y la tercera, de transición política.

Crecimiento sustentable significa duplicar el Producto Bruto Interno (PBI) cada quince años, a un promedio de crecimiento de entre 4 por ciento y 5 por ciento anual.

Según la encuesta de empleo que se conocerá en algunos días más,
en el período mayo/octubre hay una tendencia de fuerte suba del empleo sólo en el mercado privado, en contraposición a lo sucedido entre mayo de 2002 y mayo de este año, en el que la mitad de los puestos de trabajo creados fue consecuencia de los planes sociales.

Aquellos interesados en eliminar los impuestos distorsivos hagan lo mismo que las tabacaleras, que van al Congreso a explicar lo malo del impuesto a los cigarrillos:
vayan al Congreso a pedirles a los legisladores que lo aprueben.

El «efecto soja» sobre las exportaciones se compensa casi exactamente con la caída de las ventas a Brasil a causa de la crisis de ese país.

Las cuatro tareas de la cuarta etapa del plan económico son el tema fiscal, la renegociación de la deuda, la productividad y el empleo.

En la cuestión fiscal, no nos agarró un ataque de ortodoxia autóctona; por el contrario, el superávit nos asegura la libertad necesaria para hacer una política cambiaria sana.

En la deuda, estamos ocupados y preocupados, pero sin paralizarnos. No pondremos la política económica a la cola de la cuestión deuda ni permitiremos que paralice la expansión. No estamos apurados para volver al mercado de capitales. Hoy estamos renegociando, y es un proceso complejo, pero seguiremos el camino trazado, para hacer una renegociación cumplible y razonable.

En productividad, hay que evitar tanto no darle relevancia a este tema (que es lo que tienden a hacer los gremios) como darle demasiada (los empresarios). Hay que volver a discutir cómo repartir la torta; hubo mejoras significativas en esta área, pero
la Argentina sigue con 15 por ciento de su capacidad instalada ociosa.

Ustedes deben combatir el empleo en negro; no tengo en esta área propuestas concretas, pero sí sé que hay que diferenciar los regímenes permanentes de los que se instrumentan en épocas de emergencia. Cuando se habla de flexibilidad, hay que tener en cuenta el sentido social de estas ideas.

No estamos estudiando ningún régimen para repatriar capitales argentinos en el exterior, ningún blanqueo, ninguna amnistía, ninguna moratoria. Esta administración agudizará la lucha contra la elusión y la evasión impositivas, lo que en el tiempo permitirá reducir más los impuestos.

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