Silenciosamente, Roberto Lavagna aceleró en 90 días la compra de dólares con lo que recauda por impuestos: ya tiene depositados en el Banco Nación u$s 1.160 millones. Con el alto rechazo que tiene hoy la propuesta por el default, se cree que podrían destinarse para concretar un pago en efectivo a bonistas.
Roberto Lavagna sigue comprando dólares y los mantiene depositados en el Banco Nación. El monto ya supera los u$s 1.160 millones y la sospecha es que eventualmente podrían ser utilizados para mejorar la oferta argentina a acreedores y hacer un pago en efectivo.
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La acumulación de divisas por parte de Roberto Lavagna se aceleró en los últimos tres meses, ya que se pasó de u$s 475 millones a fin de abril a los u$s 1.160 millones arriba mencionados. Es decir, casi se triplicó el ahorro del gobierno en dólares, coincidente con la mayor presión del Grupo de los Siete para lograr un rápido acuerdo por el default.
Hay varios puntos que dan pie a la sospecha de que Roberto Lavagna estaría acumulando estos dólares para que, llegado el momento, anunciarse un pago «cash» a acreedores. Son los siguientes:
. Cada vez que el gobierno pagó intereses a organismos internacionales, « barrió» con los depósitos en pesos en el Banco Nación. Pero nunca utilizó a ese fin los depósitos en dólares. Son como una alcancía aparte. . Si se destinaran a aumentar el gasto público en el segundo semestre, no se hubiera posicionado en dólares.
. No hay vencimientos fuertes de deuda en los próximos meses. Más allá de que está utilizando para atenderlos lo que ahorra en pesos, no puede argüirse que los u$s 1.160 millones acumulados hasta ahora van a utilizarse para pagar vencimientos inminentes. El panorama de corto plazo está despejado en ese sentido. Recién en 2005, el gobierno tiene fuertes pagos de BODEN.
Paralelamente, en el segundo semestre, Roberto Lavagna puede seguir acumulando divisas. En el calendario que manejan en la Secretaría de Finanzas, a cargo de Guillermo Nielsen, la oferta a acreedores se abrirá en setiembre recibiéndose aceptaciones de los bonistas hasta fin de octubre, pero no más allá del Día de Acción de Gracias en EE.UU. ( tercer jueves de noviembre).
La estrategia que recomiendan los bancos en los procesos de reestructuración de deudas de los países, es siempre «tantear» el grado de aceptación que tendrá antes de su lanzamiento. Es para evitar el fracaso del proceso innecesariamente. No es precisamente éste el caso de la Argentina que evitó negociar con bonistas antes de lanzar la propuesta con la quita. Por eso que la carta a jugar sería la siguiente: si una vez lanzada en setiembre la propuesta, el porcentaje de aceptación es -tal como se espera muy bajo y del orden de 50% en el mejor de los casos-se anuncia un pago en efectivo y se posterga el cierre de recepción de ofertas unas semanas.
Lo concreto es que hoy el gobierno sigue acumulando divisas. Incluso analistas privados sostienen que esos u$s 1.160 millones pueden llegar a u$s 2.000 millones para fin de año, con el continuo superávit primario que acumula mes a mes. El malestar de los bonistas -se sumó una posición tajante del Club de París en la fallida presentación de Nielsen-crece paralelamente a medida que aumentan las reservas en el Banco Central y estos dólares en el Banco Nación. Lo cierto es que al igual que las reservas de Santa Cruz, la sospecha gira en torno de estas reservas de Lavagna en el Banco Nación.
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