3 de diciembre 2002 - 00:00

Le reclaman ajuste fiscal "sustentable"

Brasilia (ANSA) - Si el presidente electo Luiz Inácio Lula Da Silva no aplica un ajuste fiscal sustentable en su futuro gobierno, el riesgo-país de Brasil continuará muy elevado y el temor a una moratoria seguirá dominando a muchos inversores.

Así lo advirtió el economista Raúl Velloso, uno de los principales especialistas en cuentas públicas de Brasil, que afirmó que para Lula será vital reducir los temores de los inversores reflejados en el riesgo-país.

«Mientras el riesgo-país, que es el indicador de confianza en la capacidad de pago de la deuda externa, permanece alto, los mercados no perdonan»
, afirmó Velloso.

• Riesgo

Para Velloso, si el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula no realiza las reformas necesarias, como la tributaria o la del sistema de seguridad social, la tasa de riesgo-país permanecerá muy elevada durante los próximos años.

Un índice de riesgo-país elevado provoca un aumento de las tasas de interés y del dólar, lo que coloca un freno al crecimiento de la economía y aumenta la deuda, explica Velloso.

En los últimos años, reconoce el economista, Brasil redujo en gran parte el problema de la inflación elevada, avanzó en la integración con el mundo y mejoró el saldo de su balanza comercial, pero la tasa del riesgo-país continuó aumentando. La razón es un ajuste fiscal insuficiente y la tendencia al gasto de la maquinaria pública, agrega Velloso.

El riesgo-país, que es la diferencia entre las tasas de interés exigidas por los compradores de C-Bonds, el principal papel de la deuda brasileña, y la rentabilidad de los bonos del Tesoro norteamericano, es hoy de 16,2 puntos porcentuales. En otras palabras, si Brasil tomara un crédito en el mercado de capitales, deberá pagar una tasa superior a 20% anual en dólares, lo que lo deja afuera del mercado.

«Estos números son una manifestación de miedo a una moratoria»
, dice Velloso, para quien «o el PT descubre un modo de hacer que el riesgo-país baje, o corre el riesgo de acabar con una tasa de crecimiento menor que la del actual gobierno.»

Para el economista, sólo una baja sustancial del riesgo-país permitirá una descenso sostenido del dólar y de la inflación.

En tanto,
Lula, después de la reunión con Eduardo Duhalde, dijo que «el capital extranjero productivo es bienvenido. Pero, para intentar superar las crisis económicas, terminamos siendo dependientes de los flujos financieros internacionales, y así disminuyó nuestra capacidad de tomar decisiones soberanas», dijo.

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