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«Mientras el riesgo-país, que es el indicador de confianza en la capacidad de pago de la deuda externa, permanece alto, los mercados no perdonan», afirmó Velloso.
El riesgo-país, que es la diferencia entre las tasas de interés exigidas por los compradores de C-Bonds, el principal papel de la deuda brasileña, y la rentabilidad de los bonos del Tesoro norteamericano, es hoy de 16,2 puntos porcentuales. En otras palabras, si Brasil tomara un crédito en el mercado de capitales, deberá pagar una tasa superior a 20% anual en dólares, lo que lo deja afuera del mercado.
«Estos números son una manifestación de miedo a una moratoria», dice Velloso, para quien «o el PT descubre un modo de hacer que el riesgo-país baje, o corre el riesgo de acabar con una tasa de crecimiento menor que la del actual gobierno.»
Para el economista, sólo una baja sustancial del riesgo-país permitirá una descenso sostenido del dólar y de la inflación.
En tanto, Lula, después de la reunión con Eduardo Duhalde, dijo que «el capital extranjero productivo es bienvenido. Pero, para intentar superar las crisis económicas, terminamos siendo dependientes de los flujos financieros internacionales, y así disminuyó nuestra capacidad de tomar decisiones soberanas», dijo.




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