Le traban a Lavagna rebaja de impuestos

Economía

El ministro de Economía deberá esperar un tiempo más para conseguir la aprobación en el Congreso de su polémico plan para bajar impuestos e incentivar inversiones. Ayer en Diputados demoraron el dictamen, y el peronismo hizo sólo una tenue defensa de la idea. Era previsible: argumentan con razón que el Ministerio de Economía se reserva la selección de los sectores beneficiados con la medida. Hasta denunciaron que el proyecto de Roberto Lavagna tiene «nombre y apellido» porque está destinado sólo a una empresa. La semana próxima, el radicalismo intentará acordar con el PJ una modificación integral.

Roberto Lavagna le está costando cada día más que el Congreso le apruebe el paquete para alentar inversiones y obras de infraestructura, que comprende la devolución de IVA anticipada para compra de bienes de capital y amortización acelerada de bienes en las ganancias gravadas. Ayer se reunió la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados para debatir ese proyecto, entre una lista de temas, y en lugar de avanzar, la iniciativa retrocedió en el tratamiento frente a las críticas de la oposición y el poco interés que muestra el oficialismo en Diputados. Se informó ayer oficialmente que no habrá dictamen de la iniciativa hasta bien entrado el mes de mayo.

Si bien es cierto que ningún diputado quiere hablar abiertamente del proyecto que envió Economía, existe una oposición de todos los bloques a la forma en que se pretende incentivar las inversiones. «El proyecto es sospechoso. Son tantas las restricciones que impone para acceder a la devolución anticipada y amortización que sólo dos empresas en el país reúnen los requisitos para acceder al beneficio», resumió un peronista.

• Derecho reservado

En la reunión de comisión otro diputado le acotó, también pidiendo reserva de nombre como se estila en estos días en el Congreso: «Y como si fuera poco, el Ministerio de Economía se reserva el derecho de decidir a quién adjudicarlo».

Sólo un diputado de la Comisión de Presupuesto y Hacienda habló abiertamente de por qué se oponía. Fue el representante de la CTA Claudio Lozano: «Digámoslo claramente, esto tiene nombre y apellido», denunció. Dijo, de alguna manera, lo que el resto de los presentes habla sólo en privado. Es decir, acusan que el proyecto fue redactado con la inclusión de la promoción a obras de infraestructura sólo para beneficiar en particular a una gran empresa nacional. Lozano también argumentó que las «tasas de crecimiento están señalando que no es necesario subsidiar inversiones».

Frente a la denuncia, Carlos Snopek, presidente de la comisión, quiso calmar los ánimos explicando que las inversiones promovidas «no se aplican a las obras civiles» y volvió a insistir que la devolución del IVA se hará «por lo que se gasta en la compra de adquisiciones de bienes de capital y obras de infraestructura».

El radical Héctor Romero pidió también que el beneficio no tendría que «permitirse sobre los bienes de importación», aunque se espera que la opinión final de la UCR sobre el tema se conozca recién la semana próxima, y se anticipó que será más crítica aún que la de Lozano. El radicalismo propondrá una alternativa al proyecto de Lavagna estableciendo un sistema con condiciones más flexibles para acceder a los beneficios y, asumiendo que la idea es facilitar obras del área de energía, un mecanismo de diferimiento y no cancelación de impuestos que sean devueltos cuando la obra en cuestión comience a generar ingresos.

Se postergaron también para la semana próxima los dictámenes del proyecto que grava con el Impuesto a las Ganancias a las jubilaciones de regímenes especiales, más conocidas como de privilegio, y el que aplica Ganancias a los haberes de los jueces y sólo se aprobó la creación de un subsidio para hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar.

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