Intereses que no se ven: $700.000 M por las Leliq

Economía

Por más que fueron víctimas de la campaña electoral siguen hoy más vigentes que nunca. Y parece que seguirán siéndolo en 2021.

El Presidente destacó recientemente que, según el Presupuesto 2021, el “ajuste” no lo iban a hacer otros que los bonistas, porque lo que se había recortado sólo eran los intereses de la deuda externa. En parte, es cierto, porque por la reestructuración se patearon para adelante, no sólo los vencimientos sino también el pago de los cupones. Pero para no distraer con quién hace el ajuste, interrogante que deberán desentrañar jubilados, pensionados y trabajadores formales e informales a fines del 2021, hay otros intereses que no se ven, pero que pesan.

El año pasado el BCRA tuvo que pagar intereses por las Letras de Liquidez (Leliq) y por operaciones de Pase por $692.713 millones nominales. Vale recordar que a lo largo del año pasado el tipo de cambio oficial se depreció en más del 58%. De modo que por esta vía gran parte de esos intereses se licuaron, al igual que el capital. El tema fue eje de la campaña electoral 2019. No vale la pena caerle al Presidente por sus promesas de campaña porque la pandemia, en realidad, lo exime de lo que vino, salvo por algunos errores propios. Así que lo mismo que se le criticó al desbarajuste provocado por el gobierno de Macri que gestó la montaña de Leliq y sus intereses correspondientes vale para la actualidad, pero por otras causas. Lo cierto es que al día de hoy el BCRA registra una expansión de la base monetaria por el pago de intereses de Leliq y Pases por $602.787 millones. Algunos usarán el peso de las Leliq en el PBI, otros en términos de la Base monetaria, y cada uno de la grieta tomará la relación que más le parezca. Sin embargo, sea cual fuere el indicador usado, los pasivos monetarios remunerados del BCRA siguen siendo un problema, a resolver.

Si bien el año pasado las Leliq que sumaban más de $1 billón llegaron a pagar tasas de más del 70% anual, hoy la historia es distinta, pero por eso no menos inquietante. Porque por un lado el stock de Leliq y Pases supera los $2,5 billones pero el costo es a tasas del 38% anual, o sea, prácticamente la mitad de la del año pasado. Pero todo indica que las tasas de interés deberán continuar su trayectoria alcista, no solo para alcanzar niveles en términos reales aceptables para los criterios del FMI, sino como dique de contención cambiaria. Más aún en medio de un año electoral. No importa ahora el porqué de la “bola” de Leliq. Porque ya está entre nosotros y promete seguir creciendo más todavía, porque difícilmente, por más que llegue la normalidad en el primer semestre, el BCRA deberá continuar emitiendo y esterilizando vía Leliq. Claro que el equipo económico intentará migrar parte del stock de Leliq hacia nuevas colocaciones del Tesoro, pero eso está por verse. La “bola” está y genera intereses, que implica más emisión o capitalización vía Leliq. En momentos en que se agitan banderas de uno y otro lado, por impuestos a ricos y otras yerbas, no debe perderse de visa que la contraparte de estas Leliq son en gran medida depósitos del sector privado, o sea, de familias y empresas. Y si esta masa de dinero está estacionada en el BCRA y alimenta el cuasifiscal, es porque se ha dado una combinación nefasta de que en una economía recesiva la demanda de crédito privado se retrae y la oferta también porque hay más selectividad a la hora de otorgar préstamos a personas y empresas. Es decir, que estos intereses que paga el BCRA no son culpa ni de los depositantes ni de los bancos, sino de que la economía, ya antes de la pandemia, venía marcha atrás y el coronavirus empeoró todo. Sin embargo, tarde o temprano algo habrá que hacer con este tema porque $700.000 millones al año podrían muy bien ir a financiar capital de trabajo, inversiones, y otros gastos productivos que luego terminen generando nuevos empleos genuinos, más impuestos, en fin, entre en un circulo virtuoso.

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