Lo que se dice en las mesas

A dos años del "morterazo", la fórmula vuelve a sacudir a los jubilados. Novedades sobre la deuda despertaron a los traders. Cierre de año en el Roof Bar. Danza de nombres. El plan Ford Falcon y el neogradualismo. Entre vinos de altura se analizó el blindaje de Donald. A Punta con billetes.

IRONÍA. Se cumplieron dos años de la batalla campal generada por el cambio de la fórmula de movilidad jubilatoria.

IRONÍA. Se cumplieron dos años de la batalla campal generada por el cambio de la fórmula de movilidad jubilatoria.

Ironías de la historia argentina. Anteayer se cumplieron dos años de los lamentables sucesos ocurridos en la Plaza del Congreso. Una verdadera batalla campal entre fuerzas de seguridad y manifestantes por la propuesta del entonces gobierno de Cambiemos de modificar la fórmula de movilidad jubilatoria lo que, erróneamente, se denominó “reforma previsional”.

Escenas como la recordada del manifestante disparando una especie de mortero recorrieron el mundo entero. Días de furia. Casi un calco de lo que se vio en octubre pasado en Chile. Todo, porque la administración Macri, y después del desacierto de la conferencia del Día de los Inocentes, cuando se cambiaron las metas de inflación, intentó corregir la metodología de actualización para evitar el impacto sobre las cuentas fiscales. Así, le “comieron” un trimestre de ajuste a los jubilados. No hubo ninguna reforma previsional.

Dos años después, nuevamente, los jubilados en el centro de la escena de un ajuste fiscal. Mientras la política sigue exenta de, por lo menos, algún gesto o esfuerzo. Gracias a Dios esta vez reinó la paz en la Plaza. Pero en el juego de la perinola fiscal, los jubilados vuelven a poner, sobre todo aquellos que cobran por encima de la mínima. Lo que estaba claro era que algo iban a hacer. Alguien debe haber visto los números fiscales del primer semestre, que eran alarmantes de por sí, ya que la movilidad ajusta en función a los últimos seis meses anteriores, justo los de mayor inflación. Las cuentas no cerraban. Ahora las cierran a los golpes.

Fue ayer una jornada plagada de rumores de anuncios sobre la deuda (ver nota aparte). Eso explicó el recorrido alcista de los bonos y las Letes. En el mercado, los traders celebran. Es más, en lo que se considera ya el cóctel que cerró la temporada de eventos de fin de año, organizado por IEB en el Roof Bar del Alvear, el semblante de los asistentes reflejaban el buen humor ante la suba de los títulos públicos. Los anfitriones, Juan Ignacio Abuchdid (presidente de IEB) y Norberto Sosa (director), amenizaron la agradable noche (se temía pronóstico de lluvia) entre clientes, colegas y representantes de entidades vinculadas al mercado financiero. Allí se habló mucho de los posibles candidatos a cubrir importantes sillones en el BCRA, en el BNA, la CNV y otros organismos. Muchos nombres ya conocidos por haber participado en las administraciones kirchneristas.

Corrió el Aperol a granel, entre otras bebidas espirituosas, acompañado con cordero y salmón. En general se respiraba un clima de cauto optimismo por lo que viene, ya conocida la ley enviada al Congreso. Se va un año duro, de fuertes pérdidas, y si bien la gente no está exultante, aún se lamenta del fracaso del gobierno anterior, de la oportunidad perdida, la esperanza de ver a la economía renacer se mantiene intacta. Algunos reconocen que las subas de los bonos fue un mimo y una apuesta a lo que puede venir. “Todos esperaban lo peor, y no fue así, por eso saltaron bonos y letras, estaban cotizadas para lo peor. Se pensaba que las Letes caían en la Bolsa de los bonos. Todos se prepararon para lo peor y no fue así”, explicaba un viejo estratega entre brindis y brindis. “Es más, la compañía holandesa especializada en armar trust, hizo más de 3.000 en el país en las últimas semanas, pensando en que la tasa superaba el 5% y fue un 2,5% de techo”, comentó otro colega. Un economista con llegada al equipo económico adelantaba que, este BCRA iba a ser totalmente distinto de lo visto hasta ahora, sobre todo bajo la impronta de “Fede”, irán día a día, no habrá programa monetario. Se manejarán con metas de agregados monetarios (M2 u otro) y no más con meta de base o de inflación.

En un nutrido desayuno en Barrio Parque se debatió la suerte de las medidas económicas. Desde bautizar al plan como el “Ford Falcon de los ‘70” hasta como el “neogradualismo”, en lo único que hubo consenso es que se viene un “veranito”. De hablar de crecer, por ahora no. Todos muy cautelosos. Todavía se esperan más novedades, más allá de la Ley enviada al Congreso. Por lo pronto se conoció el derrumbe del atesoramiento en noviembre (dato del BCRA), !solo u$s144 millones! Así el total del atesoramiento en once meses ya supera los u$s27.000 millones.

Si el gobierno lograra recuperar un poco de la confianza perdida podría haber una inyección de dólares. Pero hoy parece ficción. Muchos hombres del mercado ya preparando efectivo para irse a Punta del Este y evitar todos los líos vía tarjeta. Ya anticipan que las costas esteñas tendrán una insospechada circulación de billetes verdes de parte de los argentinos. Se verá mucho cash. Están preocupados en el vecino país por la esperada caída del turismo argentino. Hubo intercambios entre funcionarios uruguayos y economistas argentinos para idear algunos incentivos. Por ahora, nada concreto.

La célebre Cabrera fue escenario de otro encuentro donde primó la degustación de joyas de la Bodega Etchart Cafayate (Martín Bruno, Gran Linaje y Arnaldo B) junto a los mejores cortes de Rivera. Allí además de comentarse sobre la caída de la venta de los espumantes y la avanzada de los millenials sobre los vinos, un conocido gestor explicaba la suba de Wall Street pese al impechment de Trump. La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó el miércoles la apertura del procedimiento de juicio político contra el presidente con 230 votos demócratas a favor y 197 en contra (195 republicanos y dos demócratas). Pese a este proceso, el S&P 500 marcó un nuevo récord en 3.205 puntos y acumula una ganancia anual del 27,7%. A partir de ahora, será el Senado, controlado por los republicanos, el órgano competente para juzgar a Trump, por lo que no se espera una destitución del presidente. “Estas cosas no le pegan a la Bolsa de Nueva York, hay que recordar el caso Clinton, el índice subió 26%”, recordó.

Dejá tu comentario

Te puede interesar