"Lo importante es la acción, no las palabras"

Economía

Washington (EFE) - El presidente de Citibank, William Rhodes, afirmó ayer que la actual crisis financiera es la peor en sus 50 años como banquero, e instó a que las medidas anunciadas por el Grupo de los Siete (G-7), los países más industrializados, se apliquen con «urgencia». En una rueda de prensa organizada por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), que agrupa a unos 400 bancos de todo el mundo, agregó que «ni en la crisis de deuda de la década de los 80 ni en la crisis siática de los 90 se produjo la erosión en la confianza de los mercados que experimentamos en estos momentos».
«Los responsables de diseñar las políticas mundiales tienen que moverse con rapidez», destacó.

  • Confianza

  • Dijo confiar en que la serie de principios contra la crisis anunciados el viernes por G-7 (EE.UU., Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia) vaya acompañada de acciones concretas de forma inmediata. «Lo que es importante es la acción, no las palabras», señaló el alto ejecutivo de Citibank, quien indicó que en una situación como la actual es mejor pecar por exceso que por defecto a la hora de intentar restaurar la confianza perdida.


    Por su parte, Josef Ackermann, presidente del gigante bancario alemán Deutsche Bank y también de la junta directiva de la IIF, apuntó que «es esencial volver a restaurar la confianza». «Eso requiere tanto acciones coordinadas a nivel internacional como esfuerzos decididos por parte de las propias firmas ( financieras)», destacó Ackermann. El directivo de Deutsche Bank calificó de «error» el que Estados Unidos dejase que el banco de inversión Lehman Brothers fuese a la quiebra, lo que a su juicio intensificó de forma dramática la crisis en ese país y provocó una caída en cadena de los mercados mundiales.

    «Es entendible desde el punto de vista político», dijo Ackermann de la decisión del gobierno estadounidense. «Pero dado que nos encontrábamos ante una crisis que no habíamos visto nunca antes con anterioridad, fue ciertamente un error», anotó.

  • Desconcierto

    La caída de Lehman hizo, según Ackermann, que cundiese el desconcierto entre los inversores y los propios bancos, al no saber si Washington y el resto de centros financieros mundiales saldrían al rescate o dejarían colapsar a las entidades en apuros. Eso provocó una caída en picada de las acciones de los bancos estadounidenses y de otros países e hizo que se congelasen los mercados crediticios, que aún no han recuperado la confianza perdida pese a las medidas excepcionales adoptadas desde la caída de Lehman por los gobiernos y bancos centrales de las naciones desarrolladas.
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