8 de septiembre 2006 - 00:00

Lo que dicen en las mesas

  • Desencanto entre operadores con dos bandos claramente definidos y que rivalizan entre sí: las acciones y los bonos. La razón pasa porque el dato de una desaceleración en la economía norteamericana afecta a las empresas cotizantes (tendrán menos ganancias) en tanto que los operadores de bonos con ese mismo dato se aseguran que Ben Bernanke, titular de la Reserva Federal, dejará de subir la tasa y hasta podría empezar a bajarlas. Así es que, como pocas veces antes, los operadores de acciones y los de títulos públicos circulan en sentido diferente. Ya empieza a hilarse fino en materia de qué países emergentes seleccionar en este contexto. Como la sensación imperante es que los commodities -metales y petróleo básicamente- estarán en retroceso en los próximos meses, se apuesta a países con menos dependencia de esas cotizaciones.

  • Si había dudas entre cambistas de que el Banco Central tiene una meta de acumulación de reservas -y que en función de ello subordina en valor del dólar-, éstas desaparecieron durante la semana. Esto porque se vio al BCRA comprando dólares y llevándolos a precios récord, salir a vender las mismas divisas para dar la impresión de que le marcaba un techo, pero posteriormente recomprar todo a menor precio. El saldo al final del día era acumulación de reservas del orden de los u$s 30 millones, buscando, eso sí, afectar lo menos posible al tipo de cambio. La declaración de Felisa Miceli reflejada en Ambito Financiero el martes incrementó las expectativas de un dólar a $ 3,15 por lo menos para fin de año. «El dólar será alto y flexible», dijo la ministra a empresarios de la UIA. Así dio a entender que el tipo de cambio se ajustará hacia arriba cuando vaya quedando «atrasado» por el alza de los precios internos.   

  • ¿Qué pasará con la inflación en setiembre? Ya está descontado por economistas de bancos que se ubica entre 0,7 y 0,8% el alza de los precios minoristas. No impactará en los precios de los bonos indexados si se confirma este dato. Pero estos papeles perdieron el encanto de inversores extranjeros no porque se dude de la forma en que el INDEC mide los precios, sino por la presión sobre empresas que nutren al organismo. «No cambian el dato final, pero sí buscan reducir los precios básicos que componen la fórmula de cálculo de inflación», dijo ayer un operador extranjero. Otro papel que no se cree que pueda subir más: las Nobac. Ya se ganó tanto con esta emisión del Central a tasa variable (la BADLAR, que es la de los plazos fijos de más de $ 1 millón) que los precios ahora están estancados. Rinde apenas 2 puntos por encima de la BADLAR, hoy en torno a 9,5% anual en pesos.
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