El organismo sanitario argentino admitió una sospecha de foco de fiebre aftosa en Patagones, provincia de Buenos Aires. El estudio preliminar habría dado negativo, lo que desecharía la existencia de la enfermedad. Pero resta la contraprueba y ya comienza a rondar el fantasma del ocultamiento que tanto perjudicó en 2000 las exportaciones argentinas de carne. Este no es el primer problema sanitario que se manifiesta este año. Ya se frenaron ventas externas para cítricos (cancrosis) y manzanas (carpocapsa), que lentamente comienzan a destrabarse. Pero la aftosa permanece en la memoria colectiva reciente porque el ocultamiento de la enfermedad hizo perder mercados por u$s 600 millones. Ahora, las ventas comenzaban a recuperarse con las autorizaciones de Europa e Israel. Pero la Argentina está lejos de poder colocar nuevamente su carne en Estados Unidos y Canadá; ni siquiera en Chile, que con este acontecimiento se presume más lejos.
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