27 de abril 2005 - 00:00

Lógica reacción de empresarios contra proyecto anti-empleo

Los empresarios ya no ocultan su preocupación por el absurdo proyecto de ley de accidentes de trabajo elaborado por el ministro Carlos Tomada. Lo que hasta ayer era una versión es hoy ya una declaración pública. El flamante presidente de la UIA, Héctor Méndez, dijo que ese proyecto impide la creación de nuevos empleos y desalienta la inversión. Es obvio: pocos querrán incrementar su personal con la posibilidad cierta de tener que empeñar su empresa para pagar indemnizaciones por la industria del juicio por accidentes. Tal como publicó ayer este diario, la controvertida iniciativa antiempresa crea figuras como el «delegado de higiene y seguridad», convierte en imprescriptibles los reclamos de los afectados por «ciertas patologías» (que se determinarán cuando se reglamente la ley) y habilita la vía civil para reclamos sin tope. Esto, en el mediano plazo, implicaría que los primeros que hagan juicio cobrarán, pero a costa -sobre todo, en el caso de las pymes- de una casi segura desaparición de las fuentes de trabajo. Tomada parecería querer ganar la competencia por demostrar quién es más de izquierda en el gobierno con este proyecto, que lejos está también de beneficiar a los trabajadores. En realidad, los principales beneficiarios terminarán siendo los abogados especializados en este lamentable resurgir de la industria del juicio.

El flamante presidente de la UIA, Héctor Méndez (en la foto, junto al saliente Alberto Alvarez Gaiani), mostró su preocupación por la iniciativa que crea «delegados de seguridad e higiene».
El flamante presidente de la UIA, Héctor Méndez (en la foto, junto al saliente Alberto Alvarez Gaiani), mostró su preocupación por la iniciativa que crea «delegados de seguridad e higiene».
«Ya le hemos hecho saber al gobierno qué pensamos del proyecto de ley de ART: creemos que es un grave limitador de la toma de nuevos trabajadores, y de sancionarse tal como salió del Ministerio de Trabajo, será un enorme impedimento para la inversión y en el mediano plazo pone en riesgo la supervivencia de lo que queda de la industria argentina.» A pocos minutos de asumir como nuevo titular de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez le dijo a este diario que si bien la posición de la entidad es inequívoca, «me molesta que trascienda lo que pensamos y que se difunda un proyecto que todavía está en discusión». El industrial plástico agregó que la norma elaborada por «juristas», por encargo del ministro Carlos Tomada -y que se encontraría a consideración del presidente Néstor Kirchner- plantea «una grave incertidumbre para nosotros de cara al futuro. Estamos muy preocupados y esperamos ser escuchados en un tema en el que nos va la propia existencia».

Tal como adelantara ayer este diario, el proyecto Tomada crea figuras como el «delegado de seguridad e higiene» con facultades que llegan hasta la de paralizar la producción de una determinada planta. También confirma la posibilidad de acudir a la Justicia civil para reclamar montos superiores a los establecidos para las ART -lo que de hecho resulta en la eliminación de los topes indemnizatorios para las empresas-, declara imprescriptibles «ciertas patologías» -serán definidas en la reglamentación de la ley- como motivopara accionar por la vía civil, y otros que causaron profunda preocupación en la entidad. Hasta ayer al menos nadie del gobierno se había puesto en contacto con dirigentes de la UIA para tratar de acercar posiciones, lo que podría leerse como una intención oficial de avanzar con la controvertida iniciativa.

Un alto dirigente de la UIA dijo a este diario que «no nos vamos a rendir: vamos a resistir esta ley con toda la fuerza de una UIA unificada». En este sentido, no deja de resultar llamativo el encolumnamiento de grupos más afines al gobierno, como Techint, detrás de esta posición. «Cómo no van a estar en contra: por un lado la propia actividad que desarrollan implica riesgos mayores que otras ramas industriales (y al no haber límites para las demandas, el riesgo es enorme). Pero además, esto afectará a toda su cadena de valor, que tanto en proveedores como clientes está formada en gran parte por pymes», dijo la fuente.

Con el telón de fondo de esta puja en ciernes, la nueva comisión directiva de la central fabril asumió reflejando la unidad alcanzada por los dos sectores en que se había dividido. Méndez adelantó a este diario que la toma formal de posesión se producirá el 26 y 27 de mayo, en Mar del Plata, donde viajará toda la cúpula de la UIA a un encuentro que girará en torno a un tema: «Será la reindustrialización de la Argentina. Queremos volver a ser un país con proyectos como lo fuimos hace algunas décadas. Hasta hace algunos años la industria fue agredida, y esperamos revertir esa tendencia», dijo Méndez.

El dirigente basó en esta agresión la venta de muchas empresas nacionales, la más reciente de las cuales fue Loma Negra. «Nos causa gran preocupación, pero si el clima es hostil las inversiones son más lentas y la futura ley de ART no contribuye a despejar fantasmas. Además, tenemos un país como Brasil que a través de un banco oficial (el BNDES) financia con tasas de interés subsidiadas los 'takeovers' como el de Loma Negra, y antes los de Petrobras en Pérez Companc y el de Brahma en Quilmes. En sentido inverso, los empresarios argentinos no tienen el menor apoyo no ya para expandirse al exterior, sino para competir en el mercado interno.»

Agregó Méndez que «no nos falta a los empresarios argentinos vocación industrial: si hay un clima hostil para la actividad, es lógico que algunos tiren la toalla, vendan y se dediquen a otra cosa, menos complicada, más rentable y menos amenazada por leyes -como la de ARTque las ponen al borde de la quiebra».

El cónclave marplatense será en el Costa Galana y se invitará al ministro Roberto Lavagna y al secretario de Industria Miguel Peirano. Los temas centrales -para lograr dicha «reindustrialización»- serán la creación de un banco de desarrollo similar al brasileño BNDES. Quienes tienen a cargo la organización son Héctor Massuh y José Ignacio de Mendiguren.

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