Washington (EFE) - Los estados de EE.UU. se enfrentan a la peor crisis fiscal desde la Segunda Guerra Mundial, que les está obligando a reducir los gastos educativos, despedir a empleados, aumentar los impuestos e incluso a soltar a presos.
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Todos los estados de EE.UU. excepto Vermont tienen leyes que les prohíben tener un déficit, por lo que, ante una caída de los ingresos por la crisis económica, su única alternativa es aumentar los impuestos o reducir sus gastos.
Un informe de la Asociación Nacional de Funcionarios Presupuestarios calcula que 37 estados tuvieron que cortar en 12.800 millones de dólares sus presupuestos en el año fiscal 2002, que terminó en junio, y 23 estados tendrán que eliminar 8.300 millones este año.
•Presos
Por ejemplo, en Kentucky, el gobernador Paul Patton se vio obligado a liberar a 567 presos para evitar un déficit de 6 millones en el presupuesto carcelario, y en Oregón las autoridades educativas planean reducir el año escolar en 15 días para ahorrar. California triplicará el precio del permiso de conducir y está pensando en pedir a los transeúntes que crucen el puente Golden Gate de San Francisco que realicen donaciones voluntarias. Además, las legislaturas estatales subieron los impuestos en 9.100 millones el año pasado y 15 estados despidieron a una media de 11 por ciento de sus empleados durante 2001.
«Hemos usado prácticamente todo nuestro dinero en efectivo, pedimos a todos los bancos que nos prestaban y aun así estamos gastando más de lo que ingresamos», dijo Mitt Romney, el nuevo gobernador republicano de Massachusetts, durante la toma de posesión la pasada semana. Romney añadió que los estados «nos enfrentamos a una emergencia fiscal», una crisis que, según la Asociación Nacional de Gobernadores, es la «más difícil desde la Segunda Guerra Mundial».
Después de meses de ignorar las súplicas estatales, fuentes gubernamentales adelantan que el presidente George W. Bush podría incluir 75.000 millones de ayuda federal a los estados con problemas financieros en el plan de revitalización económica que anunciará hoy (ver aparte).
•Demanda
Algunos economistas mantienen que sería mejor aumentar la demanda agregada con mayores transferencias a los estados.
«Es difícil justificar las reducciones de impuestos para los contribuyentes más ricos», dijo Michael Ettlinger, economista del Instituto de Política Económica, un centro de investigación de Washington, y agregó que «lo van a ahorrar o invertirlo en el extranjero». Ettlinger opinó que sería mejor que el gobierno federal financiase los programas sociales estatales, ya que dichos fondos serían gastados en su totalidad en Estados Unidos, lo que proporcionaría un estímulo inmediato a la economía.
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