19 de noviembre 2000 - 00:00

Los gobernadores firman el acuerdo con el gobierno

El gobierno contaría durante las próximas 48 horas con las dos vigas maestras del paquete fiscal que ofrecerá a los organismos de crédito como contrapartida de ayuda financiera. Hacia el mediodía de hoy, los gobernadores peronistas aceptarán suscribir, casi seguramente, el compromiso que ya firmaron los radicales el viernes pasado (ver el texto completo del acuerdo en www.ambitoweb.com). Mañana, al cabo de la reunión del gabinete nacional, se anunciará la forma legal -decreto de necesidad y urgencia o ley del Congreso-que tendrá la reforma previsional anunciada hace una semana por Fernando de la Rúa. Es probable que se adopten los dos formatos: el decreto para los aspectos menos controvertidos desde el punto de vista constitucional y la ley para los más vidriosos con menor costo político.

A pesar de que el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, se mostraba anoche muy cauteloso en cuanto al resultado de hoy («quien se quema con leche sopla el yogur», dijo un asesor suyo), durante todo el fin de se-mana tejió minuciosamente el acercamiento de los mandatarios de la oposición. Aplicó para eso su propia tenacidad y, sobre todo, las urgencias del otro bando.

Como durante los últimos 7 días, «el Vikingo» Colombo contó con la colaboración de las provincias denominadas «chicas». Ya el sábado por la noche, después de una reunión secreta que compartió con un gobernador del Norte en la casa de un amigo común, obtuvo una primera certeza: los mandatarios de distritos con deudas acuciantes estarían dispuestos a firmar el compromiso fiscal aunque los grandes astros del PJ (Carlos Ruckauf, José Manuel de la Sota y Carlos Reute-mann) se negaran a hacerlo. Tiene lógica, ya que hay un lote de administraciones para las cuales la renegociación de pasivos hasta 2005 que plantea el texto propuesto por el gobierno vale por sí sola la adhesión al pacto. Sea por ese atractivo o porque no quieren quedar presos de la política de los candidatos presidenciales, lo cierto es que Colombo cuenta hoy con la buena voluntad de Jujuy, Misiones, Salta, Tierra del Fuego, Tucumán, Santiago del Estero, Formosa, La Rioja y La Pampa, adonde el gobernador Rubén Marín regresó el jueves, al parecer harto de negociaciones que se demoraron más por juego político que por la defensa de intereses de las partes.

Mensajes

Con la carta de la adhesión de esos mandatarios, tanto el jefe de Gabinete como José Luis Machinea enviaron mensajes al gobernador de Córdoba y al de Buenos Aires (quien se había retirado momentáneamente de las negociaciones excusándose en un problema de estrés que lo indispuso el jueves por la noche), en este último caso de manera directa y a través del ministro de Economía Jorge Sarghini y del diputado Jorge Remes. El sábado por la tarde, Ruckauf ya adelantó a sus íntimos que hoy habrá acuerdo.

De la Sota, en cambio, recibió presiones inesperadas. Desde el Banco Interamericano de Desarrollo le hicieron saber que si no se alcanza esta semana el pacto fiscal, la entidad crediticia demorará el otorgamiento de un crédito gestionado por la provincia cuya concreción está prevista para este miércoles.

El viernes, cuando el gobierno decidió dar por suspendidas las negociaciones de superficie pactando con los gobernadores de la Alianza, quedaron flotando algunas pretensiones del peronismo. La primera de ellas será absorbida por el gobierno en un post scriptum al texto suscripto con los radicales: se trata de dejar en claro que no serán computados como gasto primario los créditos provistos por organismos internacionales y aplicados a la reforma del Estado o los ingresos provenientes de privatizaciones (esto último preocupa especialmente a De la Sota).

En cambio, la idea que hicieron llegar el viernes los gobernadores peronistas a Colombo y Machinea, consistente en que año a año se pueda incrementar el gasto en 1% para aplicar más recursos a seguridad, salud o asistencia social, fue rechazada de nuevo por los ministros. Tampoco tuvieron éxito los peronistas, el viernes, con el pedido de que se introduzcan en el texto del acuerdo algunas medidas destinadas a reactivar la economía y facilitar el crecimiento. Un funcionario cercano a Colombo reflexionó con media sonrisa cuando escuchó la propuesta: «Si tuviéramos medidas simpáticas para anunciar, no lo haríamos en un acuerdo con la oposición; nos bastamos solos para eso». Destino similar tuvo también el pe-dido de que, a partir de 2002, 50% del gasto social nacional sea administrado por las provincias. Al parecer, «el Vikingo» se irritó con la solicitud y por eso echó mano al recurso que utiliza cuando quiere romper lanzas: les mandó un fax a sus adversarios ofreciéndoles 30% de esos recursos. El mensaje de Colombo fue clarísimo («más no hay»), a tal punto que, al leerlo, De la Sota resolvió cortar el diálogo.

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