Nada realmente nuevo. Una apertura bajista como se esperaba luego de que Cisco anunciara sus resultados tras el cierre de las operaciones del martes, un intento de recuperación pasado el mediodía (el Dow se puso brevemente del lado ganador), una nueva baja (que no alcanzó los mínimos de la mañana), y un último leve intento de recuperación en la última hora de operaciones que no aportó realmente demasiado. Luego de este recorrido, el Promedio Industrial quedó en 10.866,98 puntos, con una pérdida de 0,15%, en tanto que el NASDAQ retrocedió 1,92%. Sobre los volúmenes, en realidad, apenas si podemos decir que crecieron un poco -en el NYSE se negociaron 1.040 millones de acciones, y en el mercado electrónico, 1.785 millones-, pero que continúan demostrando el paso al costado que ha preferido dar gran pare de los inversores. Los comentarios se centraron a lo largo del día, primero en Cisco, sobre la que algunos intentaban fútilmente demostrar que los números del martes no habían sido tan malos (el papel perdió ayer casi 7%), y luego sobre General Electric, que anunció que la situación económica de la firma podría comenzar a mejorar (de todas maneras, el papel retrocedió).
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Lo interesante de estas dos empresas es que representan, de alguna manera, la visión mayoritaria del mercado, donde el sector tecnológico se encuentra en medio de un proceso recesivo, mientras que la economía tradicional continúa estando relativamente sana. Casi se podría decir que si el fruto de esta visión contrapuesta no resultó ser peor, es por la incertidumbre que genera la próxima reunión de la Fed (si es que aceptamos que esto es lo que determina mayoritariamente los bajos volúmenes de la última semana). Sean 50 o 25 puntos básicos, es muy probable que Alan Greenspan esté considerando la última encuesta realizada entre los CEO de las principales empresas norteamericanas, quienes no creen que la economía se recupere este año (70% espera un crecimiento de no más de 1,5%) y culpan de manera mayoritaria al presidente de la Fed del parate económico. Lo cierto es que esto puede resultar mucho más importante al momento de decidir en cuánto bajar el costo del dinero que el pasaje de la Cámara de Diputados del plan de recortes impositivos por u$s 1,35 billón (latinos). El problema es que ahora el proyecto presidencial entra en el Senado y ahí las cosas serán mucho más difíciles. Algo curioso: la suba de 6,6 por ciento en el índice de plata y oro de la Bolsa de Filadelfia. Las apuestas para una suba están puestas ahora en los números macro del viernes, la reunión del FOMC -el 15- y la aprobación de la reducción impositiva. Con uno de tres, dicen que bastaría. Informate más
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