Los mercados que más siguen los argentinos
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El costo de la construcción se aceleró al 2,6% en junio y la mano de obra lideró los aumentos
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La inflación mayorista se moderó al 1,1% en junio, ante bajas en los precios de petróleo y alimentos
El temor a las quiebras que puede generar un inminente plan oficial para sanear la banca japonesa repercutió en la Bolsa de Tokio con un desplome de 3,76 por ciento, su nivel más bajo desde junio de 1983. El indicador selectivo Nikkei de los 225 principales valores cerró con un descenso de 339,55 puntos, hasta quedar en 8.688,00 puntos. El Tópix, que reúne todos los valores de la primera sección, retrocedió 31,13 puntos o 3,49 por ciento, hasta los 860,47 puntos, un nivel no tocado por el segundo indicador desde noviembre de 1984. Las caídas, de las que sólo se salvaron los fabricantes de caucho, afectaron sobre todo a los fabricantes de metales no férricos y a los bancos. La banca registró una caída de 5% como sector tras conocerse las declaraciones del ministro de Economía y responsable de la Agencia de Servicios Financieros, Heizo Takenaka, en las que aseguró que «cualquier entidad por grande que sea puede caer».
La Bolsa de Londres cerró a la baja e inmersa en un clima de pesimismo por la debilidad de la economía mundial y la situación de crisis en Oriente Medio. Ni siquiera el anuncio del Banco de Irlanda de una posible fusión con Abbey National, cuyas acciones subieron 6% tras la noticia, contribuyeron a impulsar al Footsie a terreno positivo. Así, el índice principal FTSE 100 descendió 32,9 puntos, 0,86%, para quedar a 3.780,9, al tiempo que el índice intermedio FTSE 250 perdió 32,3 unidades, 0,77 por ciento, hasta las 4.151,1. Los sectores de telecomunicaciones y farmacéutico estuvieron entre los mayores perdedores de la jornada. Vodafone cayó 3,75 peniques, 4 por ciento, hasta los 86,25 por acción, en tanto que mm02 perdió 1,25 y quedó a 44,5 peniques. La gigante de farmacia GlaxoSmithKline retrocedió 28 peniques y acabó la sesión a 12,76 libras.
Lo importante no es la caída del Bovespa, que luego de perder 4,28% quedó en 8.863,13 puntos (después de todo, este valor sigue estando por encima del correspondiente al lunes anterior), sino lo que podría llegar a suceder de aquí al próximo día 27, cuando se realizará la segunda ronda de la compulsa presidencial. Hablando individualmente con los inversores, la mayoría parecía dispuesta a aceptar el hecho de que Lula Da Silva se hiciera cargo del Poder Ejecutivo. En cambio, lo que pocos estaban dispuestos a aceptar es el hecho de la incertidumbre que se habrá de vivir en las próximas tres semanas, hasta que sepamos si le toca a él o al opositor José Serra (lo que sería una sorpresa) ser el próximo presidente. Con el real depreciándose 3,31%, a R$ 3,74 por dólar (la realidad económica local se hace sentir) , y una pésima jornada bursátil internacional, poco o nada quedaba por hacer.
Simplemente una pésima jornada para quienes apuestan por la inversión de riesgo chilena. La verdad es que hace tiempo no se veía un desplome de 2,75% para el IPSA como el que se vio ayer, cuando el índice cerró en 78,21 puntos. Y las cosas podrían haber sido incluso peores de no ser porque los supermercados Santa Isabel, con un volumen inusualmente alto de operaciones (que se llevó la parte del león en los u$s 41,5 millones negociados), quedaron sin cambios frente al rumor de que la controlante Ahold podría sacar a la firma de la cotización pública. Con apenas un par de ruedas más como la de ayer, este año podría quedar como el peor para el IPSA desde los '80, superando la baja de 1998 (crisis asiática), cuando se perdió 26%. Si bien el peso experimentó una baja frente al dólar, mirando la situación brasileña podría haber sido peor y el dólar podría estar más allá de los $ 745.
La mejor muestra de la fortaleza de las acciones aztecas es que, a pesar de haber retrocedido las últimas tres ruedas, el IPC prácticamente no se ha movido. De hecho, ayer el índice perdió un magro 0,27% al cerrar en 5.853,55 puntos. La contracara de esto es que los volúmenes operados también han sido magrísimos, apenas u$s 48 millones en la última rueda y sólo 25% más en la sesión del viernes. Si algo refleja esto, es el paso al costado de los inversores, que no saben muy bien qué actitud tomar ante la economía norteamericana, la posibilidad de guerra contra Irak y el resto de Latinoamérica, en especial con los problemas de Brasil y los Argentina. De todas formas, la leve mejora que tuvo el peso cerrando en $ 10,205 por dólar, apunta a que sigue habiendo algún ingreso de dólares al país, y que éste podría volcarse en parte a lo bursátil. Lo preocupante es que el país no sea capaz de generar motivos para una suba.



