Los mercados que más siguen los argentinos
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La preocupación de los inversores por una guerra en Irak y las ventas de acciones cruzadas que realizaron los bancos empujaron ayer a la Bolsa de Tokio al terreno negativo. Así, el índice Nikkei se contrajo 65,66 puntos (0,77%) y cerró en las 8.484,19 unidades. El mercado se movió hacia abajo luego que Francia, Alemania, China y Rusia manifestaran su deseo de que continúen las inspecciones de la ONU en Irak, postura encontrada con la intención estadounidense de acelerar los pasos para iniciar acciones bélicas. Pero a la preocupación por la crisis en Irak se sumó una corriente de ventas protagonizadas por los bancos que intentaron desprenderse de las acciones cruzadas, es decir aquellas que posee en sus empresas clientes, y que afectaron sobre todo a los títulos de alta tecnología como Canon (-1,64%), Sony (-0,64%) y Sharp (-1,05%).
La Bolsa de Valores de Londres cerró ayer en baja como consecuencia del inesperado recorte de tasas que realizó el Banco de Inglaterra. De esta forma, el índice FTSE 100 se contrajo 81,7 puntos, equivalente a 2,22%, y se ubicó en las 3.597 unidades. El descenso del recinto londinense fue originado no sólo por la sorpresa que causó el recorte en un cuarto de punto de las tasas de interés -que ahora quedaron en su nivel más bajo, 3,75%, desde 1955-sino también por la incertidumbre sobre un ataque estadounidense a Irak. Entre los perdedores de la jornada se ubicó el grupo químico ICI, que bajó 14 peniques, tras anunciar menos beneficios de los esperados. También cayeron con fuerza las compañías petroleras y los bancos. Shell retrocedió 18,5 peniques, mientras que el Royal Bank of Scotland cedió 65 peniques frente a la jornada previa.
Casi habría que alegrarse de cómo terminaron las cosas. Es que, a poco de arrancar la sesión, el Bovespa alcanzó a desplomarse 2,18%. De ahí en más y sin demasiada prisa se volvió a ganar terreno, y para cuando sonaba la campana de cierre el Bovespa marcaba 10.565,83 puntos, lo que significaba que la merma quedaba reducida a 0,25%. Si no había demasiada alegría en las caras de los inversores es porque el real no acompañó la recuperación accionaria y quedó para hoy en R$ 3,6 por dólar, cediendo 1% ante el billete norteamericano. Con la fusión entre TAM y Varig como tema casi excluyente para los mas optimistas, fueron los temores sobre una inflación que amenaza ya con dispararse, lo que acaparó la atención de la mayoría. Aunque para ser sinceros debemos reconocer que fue una mayoría bastante pequeña porque apenas se alcanzaron a realizar operaciones en Bolsa por u$s 117 millones.
Quedan dos consuelos. El primero es que el cierre de las operaciones encontró al IPSA recuperando casi la mitad de lo que había perdido en las primeras horas, y el segundo es que, de todas formas, ceder 0,28% (como ocurrió ayer cuando el índice quedó en 1.010,52 puntos) no es demasiado. El dato sobre el volumen negociado (que llegó a u$s 11,4 millones) que da a la libre interpretación de quien lo analice (trepó frente al martes, lo que sería bueno, pero lo hizo en un día de baja, lo que sería malo). El peso, la otra gran variable financiera, tuvo también un comportamiento perdedor, al ceder a $ 743 por dólar. Esto no significa que todo esté mal, de hecho la tasa de los PRBC retrocedió una vez más ante la abundancia de dinero líquido. Es sólo que los inversores no están invirtiendo en Bolsa y/o prefieren refugiarse en moneda dura o alternativas indexadas. Dicho de otra manera: la confianza se destaca por su ausencia.
Una vieja sentencia afirma que el mercado "no tiene memoria". Esto explica en parte porque, luego de un día de descanso (en el que las acciones en otras Bolsas o las que cotizan vía ADR suben o bajan), lo habitual es que los precios se muevan como si nada hubiese pasado. Esto es, cuando los tiempos son normales. Lamentablemente los momentos que corren no son normales y ayer la plaza mexicana quedó a la zaga de la región al acumular a la pérdida del martes lo que fue una desmejora regional de no demasiada importancia. Así para cuando terminaban las operaciones el IPC quedaba en 5.894,27 puntos, mostrando una caída de 1,24%. Hasta cierto punto el peso escapó a este fenómeno, peor de todas maneras su valor frente al dólar retrocedió a $ 10,91 por billete norteamericano. El costo del dinero quedó casi sin cambios en 8,85% anual según la tasa de los CETE a 28 días.




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