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La Bolsa de Tokio finalizó ayer en terreno negativo, arrastrado por la caída en las acciones de los bancos. El índice Nikkei se contrajo 52,10 puntos, equivalente a 0,65%, y cerró en las 8.017,75 unidades. El mercado abrió en alza, apuntalado por el buen desempeño de los valores de las compañías exportadoras, principalmente las automotrices y los fabricantes de artículos de alta tecnología. La ola compradora se apoyó en el mejor clima bursátil tras los avances de la tropa de la coalición en Irak. Sin embargo, las preocupaciones por el sector bancario abortaron el alza. La prensa local anunció que la constructora Kumagai Gumi pedirá a sus principales bancos un préstamo de más u$s 2.450 millones para una fusión con la firma Tobishima. Pero los inversores temen que el crédito debilitará la base de capital de las entidades financieras, que llevan más de una década presionadas por masivos créditos incobrables.
La Bolsa de Londres registró ayer su tercera suba consecutiva ante las noticias que llegaron dando cuenta de que las tropas de la coalición conformada por los Estados Unidos e Inglaterra ya están combatiendo cerca de Bagdad, la capital de Irak. Así, el índice FTSE 100 ganó 17,7 puntos (0,47%) y finalizó en las 3.771,1 unidades. El mercado se movió hacia arriba desde el inicio de la sesión, impulsado por el buen clima que reinó en el mercado londinense sobre las perspectivas de la guerra. Entre los ganadores de la rueda se ubicó el grupo inmobiliario Canary Wharf, que se recuperó de pérdidas anteriores y subió 7,5 peniques hasta 140. Asimismo, la mayoría de las compañías aseguradoras mostró un buen comportamiento. Aviva avanzó 7,25 peniques hasta 384, a la vez que Royal & Sun Alliance sumó 2,25 peniques y quedó en 81.
Con un poco menos de entusiasmo que en jornadas anteriores, pero, de todas maneras, todavía en la senda alcista, el Bovespa cerró ayer en 12.006,20 puntos, tras ganar 1,13%. Casi lo mismo se puede decir sobre el interés de los inversores, que se reflejó en un volumen operado de u$s 277 millones. Lamentablemente, el motor de la confianza financiera no son, en estos momentos, las acciones, a pesar de la asombrosa suba de más de 11% que tuvieron Eletrobras y Eletropaulo, ya que el real siguió brillando al marcar su quinta sesión consecutiva de fortalecimiento ante el dólar, cuando cerró en R$ 3,255 (un valor que no se tocaba desde setiembre pasado). El C-Bond no estuvo a la zaga y, tras ganar 1,3%, llevó a que la tasa de riesgo-país se desplomara 3%, a casi 940 puntos. El Central aprovechó tan buena jornada y adelantó en dos semanas el "rolagem" de sus vencimientos para el 17 de abril.
Por un lado, tenemos el hecho positivo de la rápida respuesta del presidente Lagos, quien designó a Vittorio Corbo (uno de los economistas más respetados del país) en reemplazo de Carlos Massad. Por otro, que el IPSA terminara el día muy cerca de su máximo al cerrar en 1.016,56 puntos, marcando una mejora de 0,33%. Frente a esto, tenemos el hecho de que nuevamente el volumen negociado en el recinto de Santiago no fue capaz de llegar a los u$s 7 millones y que, en realidad, no hubo ningún sector descollante, ya que el índice general trepó 0,33%, en tanto que las empresas con ADR promediaron un alza de 0,44%. Pero, por encima de todo esto, estuvo lo que para algunos es la peor noticia en lo que va del año y que tiene que ver con la actividad del Banco Central: el incremento de los precios minoristas, que en marzo treparon 1,2%, el valor más elevado desde octubre de 1997.
Es difícil definir cómo se está portando realmente el mercado accionario en estos tiempos. Que la palabra "tímido" cuadra en el actual escenario, es cierto. De hecho, el jueves, en la que fue una de las dos mejores sesiones en más de una semana, el IPC apenas si ganó 0,44% al cerrar en 6.034,74 puntos. Parte de los problemas que enfrentamos pasa, sin dudas, por el bajo interés de los inversores por las acciones. Esto se refleja no sólo en los volúmenes extremadamente bajos, sino también en la elevada concentración en unos pocos papeles. De hecho, ayer las telecomunicaciones (que es casi lo mismo que decir Telmex, América Móvil y, en menor medida, Iusacell) se llevaron 63% de todo lo negociado. Tal vez, tenga poco que ver, pero el peso retrocedió a $ 10,685 por dólar luego de que se anunciaran cambios en el gabinete presidencial. Fuera de esto, las noticias locales brillaron por su ausencia.




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