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La cifra de julio no es muy inferior al ritmo anual récord de 5,45 millones de unidades establecido en junio de 1999. Las viviendas se han estado vendiendo a ritmos cercanos al récord durante varios meses del primer semestre del año, y la caída representa una desaceleración anticipada, añadió Lereah. «Esta cifra es bastante volátil mes a mes, así que no atribuiría algo particularmente significativo a la caída de tres por ciento», dijo David Orr, economista jefe de First Union Corp. en Charlotte, Carolina del Norte.
Los observadores a largo plazo del mercado inmobiliario consideran que los ritmos de venta por encima de los 5 millones de unidades son excepcionales, agregó.
El precio promedio de venta de viviendas de segunda mano unifamiliares también bajó a 150.800 dólares, desde el precio récord de 152.200 dólares en junio. El precio promedio estuvo 5,2% por encima de los niveles de hace un año.
La oferta de viviendas disponibles para la venta se ubicó en un equivalente a 4,8 meses en julio, según la nueva metodología utilizada por la NAR.
Según este nuevo método de cálculo de inventario, el nivel de oferta bajó desde 4,9 meses en junio, lo que significa que hubo menos viviendas disponibles para la venta.
El mercado inmobiliario tiene suficiente impulso para ofrecer apoyo a la desacelerada economía nacional para el resto del año, dijo Orr.
En tanto, los pedidos de bancarrota de individuos y empresas durante el segundo trimestre subieron 25% respecto al año pasado, y se perfilan para superar el récord de 1,4 millón de solicitudes de 1998.
En los primeros seis meses del año, los pedidos de quiebra fueron 693.622 según los datos de la oficina del Tribunal de Estado norteamericano.
De esta cifra, las quiebras individuales subieron 30%, a 293.228, valiéndose del «artículo 7», que permite cancelar gran parte del pasivo propio, debido a que, según los analistas, el Congreso implementará en breve una legislación de quiebra más severa.
«Las cifras de la primera parte del año son, no obstante, alarmantes» -dijo Samuel Gerdano, director del American Bankruptcy Institute- y lo más preocupante es que podríamos estar recién en el inicio. Durante el boom económico de los años '90, la gente gastó más que ahorrar, y ahora son muchos aquellos que están al borde de pensar seriamente en pedir su bancarrota».
A su vez, sólo 24 por ciento de las empresas norteamericanas proyecta incorporar más personal en el último trimestre del año, mientras que 11 por ciento prevé nuevos recortes.
Para encontrar un cuadro peor es preciso volver a los tiempos de la recesión económica de 1991-'92, según la encuesta reciente de la empresa de colocación de empleo Manpower.
De acuerdo con los datos recogidos por Manpower, resultan ser peores respecto al trimestre en curso (27% listas a emplear y 9% a despedir) y al cuarto trimestre de 2000 (32% y 7%).
La encuesta se hizo a 16.000 empresas que confirmaron la debilidad del sector manufacturero, que presenta la peor situación: 20% está dispuesto a contratar personal y 16% a despedir.
Jeffrey Joerres, gerente general de Manpower, destaca que en los 25 años de historia de la encuesta, denominada Manpower Employment Outlook Survey, los períodos de recesión se vieron acompañados de contrataciones aún menores que las actuales.




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