Los principales puntos del plan de salvataje

Economía

El plan de salvataje financiero aprobado hoy por el Congreso de EEUU incluye la compra de activos bancarios sin valor del mercado hipotecario, una serie de incentivos fiscales para los contribuyentes, así como mayores controles para garantizar la transparencia.

Una vez que el presidente George W. Bush firme la ley, el Departamento del Tesoro podrá contar de inmediato con 250.000 millones de dólares para comprar activos bancarios y de otras entidades financieras.

Posteriormente, el Tesoro deberá contar con la autorización de la Casa Blanca -que le deberá de informar por escrito al Congreso- para acceder a otros 100.000 millones de dólares a efectos de realizar el mismo tipo de operaciones.

Para acceder a los restantes 350.000 millones de dólares, el Tesoro deberá de contar con el aval del presidente y del Congreso.

La ley estará en vigencia hasta diciembre de 2009, pero puede ser extendida por el plazo de otros dos años si el Tesoro o la Casa Blanca lo solicitan.

La ley también prevé unos 108.000 millones de dólares para el año próximo en exenciones fiscales para medianas y pequeñas empresas y familias trabajadoras.

Además, se dará a unos 30 millones de propietarios un descuento fiscal de 1.000 dólares para el pago de sus impuestos de propiedad para el año 2009.

También se aumenta el límite de los seguros gubernamentales de los depósitos bancarios de 100.000 dólares a 250.000 dólares.

La ley también prohíbe el pago de indemnizaciones millonarios por despido a los directivos de bancos y otras entidades financieras que vendan sus activos sin valor al Tesoro y limita las exenciones tributarias a los ejecutivos que ganen más de 500.000 dólares al año.

Se crea un consejo para supervisar la ejecución del plan, que debe contar con el aval del Congreso y con la participación del presidente de la Reserva Federal (Fed), el secretario del Tesoro y el presidente de la SEC, la agencia reguladora bursátil.

Además, se designará a un inspector general independiente para monitorear las decisiones del secretario del Tesoro, quien manejará un presupuesto mayor al del Pentágono.

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