El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, envió cartas a los jefes de Estado de los países más desarrollados del mundo para detallar sus propuestas para modificar la actuación del Fondo Monetario Internacional (FMI).
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Lula escribió a los líderes de los países del Grupo de los Ocho (los siete más desarrollados del mundo, más Rusia), y a los de otros países europeos, según detalla hoy el diario Folha de Sao Paulo.
La semana pasada, Lula también conversó telefónicamente con el jefe del gobierno español, José María Aznar, con el presidente estadounidense, George W. Bush, y con el premier británico, Tony Blair.
La carta del presidente brasileño recuerda la difícil situación económica que atraviesan la mayoría de los países de América Latina para justificar su reclamo para que el FMI suavice sus exigencias.
En su misiva, Lula avanza en particular dos propuestas centrales, a las que ya aludió en el pasado: un cambio en los criterios contables del Fondo, y la creación de mecanismos de apoyo a los países en crisis.
Respecto a los cambios contables, Lula quiere que el FMI deje de considerar como gasto las inversiones en infraestructura a la hora de calcular el superávit fiscal.
El presidente brasileño recuerda que los países que reciben asistencia del Fondo enfrentan grandes dificultades financieras y, por lo tanto, no tienen recursos para invertir en infraestructura, lo que a su vez mina la competitividad de sus economías.
En febrero, durante la Cúpula Extraordinaria de las Américas, el entonces director general del FMI, Horst Koeller, afirmó que el Fondo retiraría de los cálculos del déficit público las inversiones de empresas públicas, siempre que operaran en condiciones de mercado.
Lula quiere también que el FMI cree un mecanismo activo de socorro a países que enfrenten crisis cambiarias, como sucedió con Brasil en 1999 o con Argentina a comienzos de 2002.
En lugar de negociaciones que pueden ser complicadas, por las metas que el Fondo exige, el presidente brasileño defiende que la ayuda llegue rápidamente, por lo menos en el caso de países que estén ejecutando "políticas responsables".