4 de enero 2001 - 00:00

Machinea al Frepaso: "No se puede ser tan inconsciente"

José Luis Machinea calificó ayer de "inconscientes" a los diputados del Frepaso que impulsan la derogación del decreto de necesidad y urgencia de reforma previsional. Patricia Bullrich también criticó a los frepasistas por no leer el proyecto. Fernando de la Rúa fue más cauto y les pidió "responsabilidad". No obstante, ayer el gobierno intentó tender puentes de negociación con el Frepaso para impedir que se extienda la crisis dentro de la Alianza. Aspiran a dejar pasar el tiempo para enfriar la situación. Una pata de esa estrategia consiste en prorrogar todo lo posible el inicio de las sesiones ordinarias en Diputados, momento en que el Frepaso y los peronistas podrían pedir la nulidad del decreto previsional.

"Actúen con responsabilidad. Las medidas son para asegurar el país y liberarlo del riesgo financiero», les dijo ayer Fernando de la Rúa a los diputados de la Alianza que pretenden derogar el decreto de reforma previsional ni bien comience el período de sesiones ordinarias en el Congreso, es decir a partir del 1 de marzo. «Hay que tratar los temas con gran responsabilidad frente al momento que vive el país porque son todas medidas tomadas para asegurar la previsibilidad y resguardar el futuro», volvió a insistir el Presidente dirigiéndose a los frepasistas sin mencionarlos, mien-tras le hablaba a su gabinete en la Casa de Gobierno.

El clima recalentado por el fallo que intenta suspender la desregulación de obras sociales, sin demasiados efectos prácticos y que además el gobierno desconoce hasta que no le sea notificado, y los intentos desde la propia Alianza y el Frepaso (ver nota aparte) de frenar la reforma previsional, impregnó también al Gabinete nacional.

José Luis Machinea reaccionó con menos eufemismos: «No puedo creer que se reaccione de esa manera y que se pueda ser tan inconsciente, cuando lo que ha tenido en cuenta el Poder Ejecutivo nacional al avanzar con el tema previsional, justamente, son muchos de los comentarios y dudas que nos fueron acercando dentro de la Alianza», dijo el ministro ante la actitud de los frepasistas. «Por ahí se ha dicho que la Alianza no fue consultada sobre este tema, eso no es cierto. No se puede decir que no escuchamos. Una cosa es discutir, escuchar, comentar, pero finalmente hay un gobierno que gobierna y es lo que está haciendo», protestó frente a la posibilidad de que parte de la Alianza derogue la reforma previsional, una de las exigencias centrales del FMI para el otorgamiento del «blindaje financiero» y justo pocos días antes -será el 12 de enero-que el directorio del Fondo se reúna para la aprobación final de ese paquete de ayuda.

La molestia del ministro es mayor porque en las últimas 48 horas intentó comunicarse sin Carlos Chacho Alvarez sin obtener respuesta. De todas formas ya son varios los puentes que se comenzaron a tejer entre el Ejecutivo y los frepasistas para calmar la crisis y el tiempo es tomado por el gobierno como un elemento esencial en la negociación.

Críticas

Patricia Bullrich fue tan directa como Machinea: «Los diputados del Frepaso critican la reforma previsional porque no la conocen», dijo al mismo tiempo que una veintena de frepasistas lanzaba una comisión que tiene como único fin declarar la nulidad de la reforma.

«Yo no le falté el respeto al Congreso»
, dijo la ministra en respuesta a una acusación de América González. «Eso no es así. El Poder Ejecutivo mandó un proyecto y le dijo a la presidenta de la comisión, como a los demás diputados, que teníamos urgencia de tratarlo, y pedimos que se reunieran lo antes posible», explicó. «Primero nos dijeron que sí, pero durante todo el mes de diciembre no se reunió la comisión.» Acto seguido reconoció que el gobierno puede tener en la Justicia otra derrota: «Es un escenario posible que algún juez haga lo mismo con el decreto previsional», dijo Bullrich. En este punto el gobierno espera la resolución de la fiscalía que debe determinar si corresponde o no habilitar turno en la feria judicial para decidir ya sobre el amparo presentado por el abogado Ricardo Monner Sanz contra el decreto previsional.
Una presentación similar piensa realizar el bloque peronista de Diputados y otra el ombudsman de la tercera edad,
Eugenio Semino.

Frente a la batería de ataques contra el decreto previsional, el gobierno confía en frenar la rebeldía en el Congreso antes de que se inicien las sesiones ordinarias de este año.
«El tiempo cura todo», decía ayer un diputado radical frente a la decisión del Frepaso, el justicialismo de Diputados y el Senado, cada uno por su lado, de impulsar la derogación del decreto de necesidad y urgencia que Fernando de la Rúa firmó el último día hábil de 2000.

Para ayudar al tiempo, Diputados tendrá este año las modificaciones en el recinto de sesiones. Muchos en el Congreso piensan que las sesiones no comenzarán hasta abril. El plazo fijado para los contratistas de la refacción del recinto vence el 15 de febrero. Pero a partir de ese momento recién comenzarán las pruebas del nuevo sistema informático que controlará el panel de votaciones y el control del quórum, presentes y ausentes. La tecnología de última genera-ción que se ha elegido exigirá sin duda un tiempo prudencial de prueba. Es que las obras no han sido pocas. Hoy el recinto de Diputados está totalmente desmantelado, sin bancas, ni paneles, ni sistema de votación.

Todo el viejo cableado, que en parte había sufrido un incendio en las primeras épocas de la presidencia de Alberto Pierri, esta siendo removido. Y si bien es cierto que está previsto utilizar el auditorio del edificio anexo como alternativa al recinto oficial, las refacciones siguen siendo una excusa ideal. Además, como para que las reformas sean completas, un grupo de diputados exigió que las bancas tengan conexiones para enchufar las computadoras portátiles y acceso directo a Internet, una copia de lo que Aníbal Ibarra hizo en el recinto de la Legislatura porteña.

Toda una complicación de tiempo que se suma a que el Ejecutivo, en realidad, no tiene demasiado apuro en que el Congreso vuelva a funcionar ni necesita con urgencia la aprobación de ninguna ley. Ahora todos deberán dejar pasar un tiempo para que los ánimos se calmen, aunque esa estrategia no le haya resultado al gobierno en otros temas.

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