Madrid - Si hacía falta un detalle para darle verosimilitud a la hipótesis de que la reunión entre José María Aznar y Néstor Kirchner obedeció a una inducción de George W. Bush, ayer sonaron al unísono la voz de John Maisto, el embajador de Washington ante la OEA, con la del premier español, en relación con la deuda y su negociación con los acreedores privados. Rafael Bielsa ordenó a su segundo, Eduardo Sguiglia, para que se comunique con Maisto -que está en Buenos Aires (ver nota en pág. 9)-a fin de obtener precisiones sobre el mensaje. El resultado, idéntico al de Aznar: «Sería bueno que dialoguen, que lo hagan discretamente y que lleguen a un acuerdo».
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El problema de la deuda pública y el más general del acuerdo con el Fondo para refinanciar u$s 3.100 millones el próximo 10 de marzo mortifican más a menudo al gobierno. Ayer, al cabo de la reunión con Aznar, Néstor Kirchner pidió una comunicación con Roberto Lavagna para ordenar que lo tuviera informado durante el día sobre el tratamiento que se le estaba dando al caso argentino en Washington.
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