Santiago de Chile - La Argentina podría exportar u$s 100 millones en carnes vacunas a Chile durante el próximo año si resulta exitosa la campaña de promoción que comenzó esta semana en el sector más residencial de Santiago. El monto podría representar 10% del total previsto por las exportaciones globales de la Argentina para 2005 e implicaría un aumento de casi 70% en comparación con las colocaciones realizadas durante 2000, el último año considerado «normal» en ventas externas de carnes, previo a la explosión de la fiebre aftosa en la Argentina. Exportar esos 100 millones de dólares es muy importante para los frigoríficos argentinos aunque aún se esté lejos de la performance que el país lograba, en ingresos, durante 1997, cuando se colocaron casi 60.000 toneladas por un monto de u$s 141 millones.
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No obstante, en sólo cuatro meses luego de reabierto el mercado chileno (cerrado por el foco de aftosa en Tartagal, Salta) se exportaron este año casi 18 millones de dólares, lo que permitiría proyectar una venta anualizada de u$s 60 millones. Pero los empresarios son más optimistas.
La exportación de carne vacuna a Chile representa para los frigoríficos argentinos un objetivo primordial ya que los chilenos han incrementado su consumo durante los últimos dos años al compás de una prosperidad económica que se vislumbra en su ciudad capital. Para el negocio de la carne, el mercado chileno permite complementar la venta total de la res que ha sido preparada para exportar a la Unión Europea a través de las preferencias arancelarias que facilita la Cuota Hilton. Dado que la ausencia de la Argentina en el mercado de Chile -por la fiebre aftosa-permitió el ingreso de carne desde Uruguay, Brasil y paradójicamente hasta de Paraguay, los frigoríficos y productores exportadores deben remontar la imagen de la carne a través de la promoción. De eso se encarga por estos días el Instituto de Promoción de Carnes Vacunas Argentinas (IPCVA), que luego de muchas controversias está en marcha con una campaña que implica una inversión de u$s 200.000 y que se desarrollará durante diciembre en las dos principales cadenas de supermercados en esta ciudad (Jumbo y Líder) que concentran casi 70% de la venta total.
• Aportes
Las fiestas de fin de año son la excusa para ampliar el abanico de consumidores chilenos. Los fondos del Instituto de Promoción surgen del aporte de productores y frigoríficos que, por ley nacional, pagan alrededor de $ 2 cada vez que un animal llega a la faena. El total de los ingresos debe ser invertido en tareas de promoción interna y externa.
En Chile, por caso, se apunta al nivel ABC1 de Santiago, en cuatro exclusivos barrios (Las Condes, La Reina, Vitá Curá y La Dehesa, en la comuna de Lobarnechea). «Elige Carne. El placer que alimenta», dicen dos carteles ubicados sobre una curva en la ladera de un cerro en el barrio Santa Teresa, a la vera del río Mapocho, que cruza Santiago. Son sólo un ejemplo además de los 50 carteles más pequeños que están desparramados por toda la zona seleccionada. Debajo de la frase, un bife de chorizo y luego el sello «Carne Argentina» que debió colocarse con mucho cuidado en el diseño para no despertar el sentimiento negativo que, según una encuesta, genera todo lo argentino en Santiago de Chile. Sin embargo, la carne argentina es considerada un producto de calidad, por sus condiciones naturales de cría. Ya en los supermercados, las degustaciones de la carne argentina permitieron en dos jornadas un incremento en las ventas de 60% sustentado en el interés de consumidor chileno por acceder a la que ellos mismos consideran carne de calidad. «Los clientes pagan calidad y no les importa que resulte más cara», ratifican los supermercadistas. La carne argentina, cortes sin hueso, se vende 25% más cara en las góndolas chilenas: el bife angosto con lomo cuesta en valores argentinos a $ 20 el kilo, el lomo a $ 30 el kilo, el peceto a $ 14,50.
La carne que llega a este país envasada al vacío, en tanto, cotiza 50% más cara, aunque en la Argentina también este sistema de conservación encarece el producto. Por caso, el frigorífico Exal, que reúne a pequeños productores y es dirigido por Luis Piñeiro Pacheco, coloca carne con trazabilidad e identificación que permite un valor de venta de, por ejemplo, el vacío a $ 16, la tapa de cuadril a $ 10,47 y la tapa de bife ancho a $ 15. «El potencial del mercado chileno es muy grande. Por eso apostamos nuestras estrategias para volver a convertirnos en los principales proveedores de este mercado», decía el presidente del Instituto de Promoción, el ruralista Arturo Lavallol, quien recientemente fue reelecto para esta función.
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