30 de abril 2004 - 00:00

Más cerca, el fin de la burbuja inversora

El gobierno de Kirchner apuesta a subirse al tren del crecimiento chino. Pero llegó un poco tarde porque los analistas ya anticipan el probable estallido de la burbuja inversora. No extraña por eso que el gobierno chino anuncie más medidas para frenar la locomotora que fracciona a gran parte de la economía mundial.

La economía china creció 9,1% en 2003. En el primer trimestre de este año creció 9,7% interanual. La inversión en activos fijos, que aumentó 27% en 2003, creció 43% en el primer trimestre 2004. Desde mediados de 2003 el gobierno chino aplicó medidas para enfriar la economía. Pero no surtieron efecto porque China está inmersa en una seria burbuja inversora, advierten los analistas. Lo que más preocupa es que al sobrecalentamiento económico chino podría suceder un rápido enfriamiento. «Si el aterrizaje es abrupto la desaceleración del crecimiento podría tener efectos negativos en otras economías asiáticas y por extensión en la economía mundial», sostiene Pablo Bustelo, economista de la Universidad Complutense de Madrid.

Según el análisis de Stephen Roach, economista jefe de Morgan Stanley, «están aumentando las probabilidades de una desaceleración abrupta en la economía china». En tal caso los efectos sobre la economía mundial podrían ser significativos: la quiebra definitiva de la incipiente recuperación de Japón, menor expansión en el resto de Asia oriental, y por extensión, reducción importante de las previsiones de crecimiento en EE.UU. y la UE.

• Medidas

En 2003 el gobierno aplicó un control directode los préstamos bancarios a sectores con exceso de capacidad: acero, cemento, automotor, construcción y aluminio; y un aumento de los encajes bancarios. En marzo pasado aumentaron la tasa de redescuento del Banco Central y luego redujeron la emisión de bonos especiales para financiar obras públicas.

El menú de medidas ahora podría pasar por subir la tasa de interés pero no sería suficiente
. Por eso los fuertes reclamos por la devaluación del yuan que permitirá frenar el crecimiento de las exportaciones y del PBI, y así el Banco Central podría dejar de inyectar yuanes para sostener el tipo de cambio. Es poco probable porque afecta al sector exportador y bancario.

• Hay una burbuja inmobiliaria en las zonas costeras y especialmente en Shanghai y Pekín. Comenzó con inversores de Hong Kong y Taiwán, pero ahora son intereses especulativos locales. En 2003 las ventas de propiedad inmobiliaria fueron 25% del PBI en Pekín y 20% del PBI en Shanghai. La burbuja impactó en los precios locales y externos de insumos para la construcción y un auge de la inversión en la industria vinculada. En 2003 China fue responsable de 40% del consumo mundial de cemento, 31% del de carbón, de 30% del hierro, 27% del acero, 25% del aluminio y 7% del petróleo.

• Hubo un fuerte aumento de la inversión destinada a financiar exportaciones alentadas por un tipo de cambio fijo con el dólar. En 2003 las exportaciones chinas crecieron 35% a u$s 438.400 millones.

• Los ingresos de capitales externos, atraídos por el diferencial de tasas con EE.UU. y las expectativas de apreciación del yuan, obligaron al gobierno a vender masivamente yuanes para contener las presiones alcistas sobre la moneda (por tener tipo de cambio fijo). Las reservas alcanzaron los u$s 440.000 millones en marzo, lo que provocó un aumento de la base monetaria y el incremento de la liquidez y los préstamos bancarios. Así la inversión llegó a 43% PBI en 2003, según estimaciones de Roach. Esto es claramente insostenible. Cabe recordar que el aumento desmesurado de la tasa de inversión causó las crisis financieras de 1987 en Tailandia, Indonesia y Corea del Sur. Otro riesgo es que la alta inversión puede conducir a excesos generalizados de capacidad provocando caída de precios y quiebra de empresas. Lo cual tendría efectos devastadores sobre el sistema bancario chino que transformó el aumento de liquidez derivado de la entrada de capital extranjero en un boom de crédito: los préstamos bancarios aumentaron 21% en primer trimestre de 2004 tras crecer 20% en el cuarto trimestre de 2003. Se estima que entre 40% a 50% del total de préstamos sería incobrable. El economista para Asia de Morgan Stanley, Andy Xie, dice que «la burbuja puede explotar por una fuerte caída del ingreso de capitales extranjeros cuando los inversores tomen conciencia del deterioro del saldo comercial y la improbabilidad de una apreciación del yuan, una escasez generalizada de energía eléctrica, y una caída pronunciada y repentina de precios inmobiliarios por menor demanda de especuladores».

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