Más de la dupla Chávez-Evo vs. las empresas petroleras

Economía

• El presidente le dio la orden a la Asamblea.
• El Estado tomó dos refinerías de Petrobras.

La Paz (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, pidió ayer a la Asamblea Constituyente prohibir para siempre las privatizaciones en el país al recuperar el control sobre las dos refinerías compradas a la petrolera brasileña Petrobras.

Insistió en que la tarea de la Asamblea Constituyente, que delibera en la ciudad sureña de Sucre, será poner «candados y un blindaje» a la nacionalización de las empresas estatales para que «nunca más» sean transferidas a transnacionales.

Pocas horas antes, el mandatario también había hecho un discurso en el mismo sentido en la ciudad oriental de Santa Cruz, en la refinería Guillermo Elder Bell, al anunciar que el Estado asumía el control de las plantas compradas a Petrobras en 112 millones de dólares.

«Que nunca más vuelvan los vendepatrias. Que nunca nuestras refinerías, nuestros recursos naturales sean entregados a las transnacionales», subrayó Morales en su discurso en Santa Cruz.

El mandatario dijo que había oído comentarios para que se imponga «la pena de muerte» para quienes en el futuro privaticen las compañías del Estado y los recursos naturales, aunque aclaró que él no los compartía.

«Por supuesto que no estamos de acuerdo con la pena de muerte, pero tiene que haber alguna medida, algún castigo si alguna gente piensa otra vez privatizar o subastar nuestros recursos naturales», dijo Morales, en un discurso pronunciado en la ciudad central de Cochabamba, donde se encuentra la refinería Gualberto Villarroel.

La nacionalización de la empresa Petrobras-Bolivia Refinación se produjo luego de una compleja y prolongada negociación obligada por el decreto nacionalizador firmado por el gobernante izquierdista el 1 de mayo de 2006.

  • Retraso

    La operación con Petrobras fue finalmente acordada hace más de un mes, pero la ocupación oficial de las plantas se retrasó por problemas administrativos y de seguros, hasta que ayer a la madrugada la empresa brasileña endosó sus 364.800 acciones a la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

    A partir de ayer, la compañía se denomina YPFBRefinación y su gerente general, Germán Monrroy, juró el cargo durante el acto en Santa Cruz ante el presidente de la estatal, Guillermo Aruquipa.

    Para cerrar el negocio, Bolivia depositó el pasado 11 de junio en las cuentas de Petrobras 56 millones de dólares y prevé hacer el segundo pago, por la misma suma, el 11 de agosto próximo.

    El seguro para las refinerías fue contratado esta semana por cuenta de la misma Petrobras, luego de que YPFB no pudiera hacerlo en un primer intento.

    La petrolera brasileña había comprado al Estado boliviano las dos plantas en 1999, por 104 millones de dólares, y el presidente de YPFB aseguró ayer que esa venta se hizo «a precio de gallina muerta».

    El gobierno apunta ahora a concretar la nacionalización de la Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia (CLHB), de capitales peruanos y alemanes y la transportadora de hidrocarburos Transredes, de la británica Ashmore. La firma Andina, filial de la hispano-argentina Repsol YPF, y la empresa Chaco, del grupo British Petroleum, todas ellas fueron nacionalizadas en el decreto del pasado 1 de mayo de 2006, pero aún siguen en manos de las transnacionales.

    Durante sus discursos, Morales reiteró a las petroleras extranjeras la advertencia realizada el domingo pasado por el ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, en el sentido de que deben invertir o sus contratos serán rescindidos de forma inmediata.

  • Reciprocidad

    «Si no invierten y si no cumplen con los contratos correspondientes, estamos en la obligación de revisar los contratos. No es una amenaza, no es una chantaje, y si queremos seguridad jurídica, debe ser recíproca», dijo Morales. Las advertencias de Villegas fueron rechazadas por la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), que reprochó al gobierno que esos anuncios no son «el camino adecuado» para trabajar en «una nueva alianza».

    La CBH, que agrupa a las petroleras extranjeras y locales que operan en Bolivia, criticó al Ejecutivo al afirmar que «cambiar posturas de un día a otro genera nuevamente incertidumbre».
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