Las empresas que presentan atrasos para pagar sus deudas en el sistema financiero podrían tener una nueva oportunidad para recibir créditos. El directorio del Banco Central aprobó nuevas normas que flexibilizan las condiciones de acceso al crédito, a través de cambios en las normas sobre previsiones.
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También se permitirá a los bancos incrementar el capital accionario en empresas. El límite hasta hoy llegaba a 12,5%, pero ahora se eleva hasta 20%. De esta forma, se facilita a las entidades a capitalizar deudas y quedarse con un mayor porcentaje de las acciones de compañías que recibieron préstamos, pero luego incumplieron.
En ambos casos, la esperanza del equipo económico es que los banqueros se sientan en condiciones de volver a dar crédito, un bien escaso, sobre todo después de la devaluación de enero de 2002.
Sin embargo, en los bancos son escépticos sobre los efectos de estas medidas. «Tenemos demasiadas cuestiones pendientes de resolución como para pensar en volver a prestar», explicó el presidente de una entidad líder de capital nacional. La próxima apertura del «corralón» y el proyecto de ley que se envió el martes al Congreso para compensar con bonos a los bancos son dos de los temas que mantienen en alerta a las entidades.
En detalle, ésta es la batería de medidas que elaboró el equipo económico para procurar el retorno del crédito, sobre todo dirigido a las Pequeñas y Medianas Empresas:
• Normas más flexibles de previsionamiento: las empresas ya no serán valuados de acuerdo al flujo de fondos, como hasta ahora. La entidad que preside Alfonso Prat-Gay resolvió un nuevo sistema, similar al que rige para la cartera de consumo. Obviamente, será mucho más flexible. Mientras que un crédito personal es considerado moroso al cumplirse los 30 días de atraso, con lo cual el banco debe efectuar previsiones, para la cartera comercial, el plazo de espera será de 90 días, es decir, el triple de plazo. Mientras tanto, se considerará a la empresa en situación normal. Esta valuación laxa se mantendrá para todas las categorías de retraso. «Una empresa que no paga desde que estalló la crisis a principios del año pasado todavía entraría dentro de la categoría 3», explicó una alta fuente del Palacio de Hacienda. La totalidad de la cartera crediticia vigente tendrá que ser recalificada según los nuevos parámetros. Muchas empresas en mora volverían a ser, tras este proceso, sujetos de crédito.
• Mayor participación accionaria en empresas: de 12,5% de las acciones que podían mantener en una empresa, ahora se pasó a 20%. La medida apunta a que los bancos puedan tener mayor injerencia en una empresa con créditos ya considerados incobrables. De todas formas, se limita este tipo de participaciones hasta un máximo de 40% del patrimonio del banco. Significa que, si una entidad tiene $ 10 millones de patrimonio, sólo podrá quedarse con participaciones de distintas empresas hasta un máximo de $ 4 millones.
• Más medidas para aumentar el crédito «por decreto»: hay dos medidas insólitas dando vueltas, que recibieron duras críticas de los banqueros. La primera está incluida en el proyecto de ley de compensación bancaria que ya envió el gobierno al Congreso. Allí se dispone que las entidades recibirán los títulos, siempre y cuando aumenten en la misma medida el crédito al sector privado. Por otra parte, se está negociando con los bancos una reducción en las tasas de las tarjetas para que se aplique efectivamente la reducción del IVA para los clientes (ver aparte).
• Reducción de encajes: el Banco Central dispuso hace dos semanas un nuevo esquema de inmovilización de fondos. Se redujo el nivel para los plazos fijos y se premia la captación de las colocaciones más largas, justamente con menos encajes. Así, se busca que haya más fondos disponibles para prestar.
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