24 de octubre 2001 - 00:00

Mendoza, a la cabeza de la caída de los ingresos familiares (52,5%)

Los ingresos familiares cayeron, en promedio, 27,1% en los últimos dos años tras el impacto de la profunda crisis económica que impulsó la desocupación y la deflación como respuestas casi inmediatas al menor consumo.

Tanto la pérdida del empleo, la eliminación de horas extra, como las menores ventas y las reducciones salariales, afectaron a la mayoría de los hogares del país, que como consecuencia han visto deteriorar mes a mes sus niveles de ingresos.

Hacia setiembre pasado, el promedio de ingresos mensuales de los hogares en las principales ciudades del país era de $ 724. En setiembre de 1999 esos mismos ingresos se ubicaban en $ 994 mensuales. En promedio, en los últimos 24 meses de recesión las familias vieron reducir en $ 268 sus ingresos mensuales o en $ 3.228 si se computan sus ingresos anuales.

Así se desprende de una lectura desagregada de las 5.000 encuestas sobre las cuales Fundación Mercado elabora mes a mes los índices de confianza de los consumidores para los principales ciudades del país. Las cifras no sorprenden si se tiene en cuenta que entre mayo de 1999 y mayo de 2001 el desempleo saltó de 14,5% a 16,4%. Esto, sumado a los recortes salariales que dispusieron empresas privadas y públicas y a la caída de las ventas en comercios, industrias y empresas de servicios, explica cómo ocurrió tal deterioro en los ingresos familiares.

Las caídas más fuertes en los recursos mensuales de los ingresos ocurrieron en Mendoza, Capital Federal y Neuquén y en menor medida en el Gran Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Rosario
y Tucumán.

En la ciudad de Mendoza los ingresos familiares promedio cayeron 52,5%. El ingreso promedio de las familias mendocinas cayó de $ 1.190 mensuales en setiembre de 1999 a $ 566 mensuales en setiembre de 2001. Buena parte de esta caída fue determinada por una mayor desocupación: entre mayo de 1999 y mayo de 2001 la tasa saltó de 7,6% a 10,7%.

Una reducción de ingresos de 47% se registró en Capital Federal. Las más de 1.000 personas encuestadas en esta ciudad revelan que sus ingresos familiares se ubican actualmente en $ 832 mensuales contra $ 1.569 recibidos en setiembre de 1999. Nuevamente la pérdida del trabajo de alguno de los miembros de la familia fue lo que más afectó los niveles de ingresos: al igual que en Mendoza, entre mayo de 1999 y mayo de este año, la desocupación aumentó en tres puntos, pasando de 10,5% a 13,4%.

También Neuquén

En la ciudad de Neuquén, los ingresos de los hogares cayeron 27,8% desde 1999, de casi $ 1.000 mensuales (promedio) a sólo $ 715 en setiembre pasado. En esta ciudad la desocupación creció de 13,7% en mayo de 1999 a 15,2% en mayo de este año.

También las familias del
Gran Buenos Aires vieron reducir 13,5% sus ingresos, que cayeron de $ 831 mensuales a $ 720 en setiembre pasado. El desempleo en esta jurisdicción se ubica en los niveles mas altos del país y entre mayo de 1999 y mayo de este año creció de 17,6% a 18,7%.

Durante el período analizado, en
Bahía Blanca los ingresos familiares cayeron 13.9%, en Tucumán 12.6%, en Rosario 11.2% y en Córdoba 10.4%.

Estas caídas hacen evidente que el empobrecimiento que ha desencadenado la recesión torna muy difícil restablecer la confianza sin que ocurra un incremento en los ingresos disponibles. Es que a las familias que debieron obligatoriamente reducir sus niveles de consumo, se suman aquellas que en todos estos sucesivos meses de caídas de ingresos mantuvieron sus niveles de vida desahorrando y, ya agotada esa disponibilidad extra de dinero, hoy se ven obligados también a bajar su consumo.

Según los datos que maneja
Fundación Mercado, hacia septiembre de 1999 unas 34 de cada 100 familias ahorraban. Hacia el mes pasado, sólo 6 de cada 100 familias ahorran.

La peculiaridad de esta crisis es que afectó a prácticamente todos los sectores económicos. Si con los resultados de las encuestas de
Fundación Mercado se elaboran los coeficientes de GINI, que muestran la disparidad del ingreso entre los diferentes estratos económicos de las familias, este indicador obtuvo una mejora del 10% entre abril de 1999 y septiembre de este año. Pero lamentablemente, esta mejora no se produce porque los sectores de menores recursos se hayan equiparado con los estratos de mayores ingresos, sino porque fueron estos últimos los que cayeron hacia abajo. Entonces la mejora en la distribución del ingreso (mejora relativa) ocurre en un contexto de pérdida de bienestar de los argentinos.

Hoy todos los especialistas coinciden que para reactivar el país hay que reactivar la confianza de los consumidores. Pero ante tal deterioro en los niveles de vida y de bienestar, con la recuperación de la confianza únicamente no se logra nada. Ya a principio de este año la confianza se había restablecido, pero no existió un aumento en el ingreso disponible como para trasladar esta mejora en la percepción de las familias al consumo.

Con una caída de 27 por ciento en los ingresos familiares, se hace más evidente que para reactivar se necesita un aumento de ingresos o bien una muy importante reducción de las tasas de financiamiento que nuevamente impulse el consumo (que explica 70 por ciento del nivel de actividad interna) y motorice la inversión.

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