Mendoza, a la cabeza de la caída de los ingresos familiares (52,5%)
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Tanto la pérdida del empleo, la eliminación de horas extra, como las menores ventas y las reducciones salariales, afectaron a la mayoría de los hogares del país, que como consecuencia han visto deteriorar mes a mes sus niveles de ingresos.
y Tucumán.
También Neuquén
En la ciudad de Neuquén, los ingresos de los hogares cayeron 27,8% desde 1999, de casi $ 1.000 mensuales (promedio) a sólo $ 715 en setiembre pasado. En esta ciudad la desocupación creció de 13,7% en mayo de 1999 a 15,2% en mayo de este año.
También las familias del Gran Buenos Aires vieron reducir 13,5% sus ingresos, que cayeron de $ 831 mensuales a $ 720 en setiembre pasado. El desempleo en esta jurisdicción se ubica en los niveles mas altos del país y entre mayo de 1999 y mayo de este año creció de 17,6% a 18,7%.
Durante el período analizado, en Bahía Blanca los ingresos familiares cayeron 13.9%, en Tucumán 12.6%, en Rosario 11.2% y en Córdoba 10.4%.
Estas caídas hacen evidente que el empobrecimiento que ha desencadenado la recesión torna muy difícil restablecer la confianza sin que ocurra un incremento en los ingresos disponibles. Es que a las familias que debieron obligatoriamente reducir sus niveles de consumo, se suman aquellas que en todos estos sucesivos meses de caídas de ingresos mantuvieron sus niveles de vida desahorrando y, ya agotada esa disponibilidad extra de dinero, hoy se ven obligados también a bajar su consumo.
Según los datos que maneja Fundación Mercado, hacia septiembre de 1999 unas 34 de cada 100 familias ahorraban. Hacia el mes pasado, sólo 6 de cada 100 familias ahorran.
La peculiaridad de esta crisis es que afectó a prácticamente todos los sectores económicos. Si con los resultados de las encuestas de Fundación Mercado se elaboran los coeficientes de GINI, que muestran la disparidad del ingreso entre los diferentes estratos económicos de las familias, este indicador obtuvo una mejora del 10% entre abril de 1999 y septiembre de este año. Pero lamentablemente, esta mejora no se produce porque los sectores de menores recursos se hayan equiparado con los estratos de mayores ingresos, sino porque fueron estos últimos los que cayeron hacia abajo. Entonces la mejora en la distribución del ingreso (mejora relativa) ocurre en un contexto de pérdida de bienestar de los argentinos.
Hoy todos los especialistas coinciden que para reactivar el país hay que reactivar la confianza de los consumidores. Pero ante tal deterioro en los niveles de vida y de bienestar, con la recuperación de la confianza únicamente no se logra nada. Ya a principio de este año la confianza se había restablecido, pero no existió un aumento en el ingreso disponible como para trasladar esta mejora en la percepción de las familias al consumo.
Con una caída de 27 por ciento en los ingresos familiares, se hace más evidente que para reactivar se necesita un aumento de ingresos o bien una muy importante reducción de las tasas de financiamiento que nuevamente impulse el consumo (que explica 70 por ciento del nivel de actividad interna) y motorice la inversión.




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