Panaderos y molineros llevaron sus cuitas y querellas mutuas al despacho del secretario de Comercio, Pablo Challú, pero terminaron pidiendo una reducción del IVA para sus sectores.
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Fue la primera reunión sectorial de las muchas que tiene agendadas el funcionario, tratando de poner coto a los fuertes aumentos que vienen produciéndose en los precios al consumidor. Hoy continuará con los aceiteros, luego de participar en la reunión convocada por su par de Agricultura, Miguel Paulón, con los productores de leche.
Sin embargo, la más esperada, la que debe sostener con la Cámara Argentina de Supermercados -en la que debería comenzar a delinearse la «canasta de productos básicos» a precios accesibles-fue pospuesta hasta mañana. Allí Ovidio Bolo (titular de la CAS) y empresarios del sector llevarían una propuesta de precios, productos y localización en las bocas de venta para empezar a definir este postergado tema.
El hecho de que Challú haya estado reunido en Olivos con el presidente Eduardo Duhalde y el resto del gabinete -convocado no sólo para discutir el tema de las retenciones sino también, según trascendió, para que tratara de explicar la incesante suba de precios-les vino bien a las grandes cadenas de comercialización para seguir afinando el lápiz y trabajar en su propuesta.
Cuando volvió de la residencia presidencial, Challú recibió a una numerosa delegación de empresarios encabezada por José Alvarez (industriales panaderos) y Carlos Boero (molineros). También concurrieron los acopiadores de granos, pero faltaron a la cita representantes de una de las patas fundamentales en esta cadena: los productores agrícolas. E hicieron acto de presencia los representantes de los diversos «defensores de los consumidores».
Alvarez y Boero pidieron concretamente que el impuesto se unifique en toda la cadena (desde el campo hasta el mostrador de la panadería) en 10,5%, lo que -adujeron-permitiría reducir la enorme evasión. Challú prometió elevar la inquietud ante las autoridades fiscales. De todos modos, no parece demasiado serio pedir ni probable que se otorgue una reducción impositiva sectorial, en momentos en que el gobierno está planeando un fuerte incremento de las retenciones a las exportaciones justamente para tratar de lograr un flujo de caja positiva.
• Rebaja
Los molineros aseguraron haber bajado el precio de la bolsa de harina a precios que van de $ 27 a $ 29 (sin IVA) según la calidad, luego de haber llegado a cobrarla hasta $ 45 (IVA incluido). «Si nos aseguran ese precio, no tenemos problemas nosotros en mantener el del pan», enfatizó Alvarez, quien agregó que para poder cobrar menos deberían lograr una rebaja aún mayor en el costo de su principal materia prima.
El funcionario, sin embargo, se mostró desconcertado por la enorme dispersión de precios: «Hay un rango que va de los ochenta centavos a los $ 2,10 el kilo», dijo Challú. Alvarez aseguró que en la gran mayoría de los locales del ramo se puede conseguir pan a $ 1,80/2,10 el kilo, pero reconoció que hoy existen grandes disparidades. Y las atribuyó a las mayores o menores dificultades que enfrenta cada panadero para surtirse de harina. «Como no hay financiación, se compra lo justo para el día: antes un panadero se hacía bajar diez bolsas, mientras que ahora compra de a una o dos bolsas. Como a muchos molinos no les conviene vender en cantidades tan chicas, ha surgido un sector de intermediación que compra en cantidad y vende casi al menudeo, obviamente recargando el precio», dijo Alvarez. S.D.
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