La guerra en Ucrania, la movida de la Fed, la inflación creciente, entre otros factores de los últimos meses no le han sido indiferentes a los inversores que en marzo revelaron sus preferencias al retirar posiciones de los mercados emergentes por cerca de u$s10.000 millones. Como está tan de boga últimamente, fuga o huida, o como quieran llamarla, lo cierto es que los inversores cuando perciben “ruido” o algún hecho afecta sus expectativas o bien eleva el nivel de incertidumbre reaccionan lógicamente yendo a buscar refugio en otros activos o mercados. La salida de capitales de no residentes de los mercados emergentes de marzo pasado, estimada por el IIF en u$s9.800 millones, es la primera desde marzo de 2021. Sin embargo, no todo está perdido, podrían declamar los distintos gobiernos de la Latinoamérica ya que, a pesar del contexto actual, estuvieron entre los más bendecidos de esta huida de los fondos internacionales.
Salieron u$s10.000 millones de los emergentes en marzo (primera vez en 12 meses)
Los analistas del Institute of International Finance (IIF) advierten cierto proceso de rotación de carteras y de mercados, con foco en China.
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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.
El monitoreo del IIF, muestran ingresos por u$s10.800 millones “que pueden explicarse por el consenso general de que las economías de la región se beneficiarán de los desarrollos recientes del mercado”, explica el think tank de la banca internacional. Está claro que muchos capitales, quizás, no buscando refugio sino más bien mejores rendimientos, fueron atraídos hacia las apuestas en la región de la mano del boom de los precios de los commodities. No extraña así por ejemplo lo que vino ocurriendo en Brasil donde las apuestas al “carry trade” detonaron una fuerte apreciación del real (el dólar pasó de cotizar R$5,74 a fines de 2021 a R$4,59 en la actualidad) en medio de una incierta puja electoral entre Bolsonaro y Lula da Silva.
Con relación al monitoreo del IIF, la entidad da cuenta que lo ocurrido en marzo pasado refleja la “rotación del mercado”. En realidad, algo ya venía advirtiendo cuando publicó semanas atrás un informe, firmado por Robin Brooks y Jonathan Fortun, “Global Macro Views: A Realignment in Global Capital Flows” donde con el título dejaban en claro que había realineamiento en los flujos globales de capital. En dicha oportunidad, Brooks y Fortun, señalaron que algo muy inusual estaba sucediendo en los flujos de capital global hacia los mercados emergentes: China está viendo grandes flujos de salida en nuestro seguimiento de flujos diarios de alta frecuencia, y estos flujos de salida comenzaron después de que Rusia invadiera Ucrania a fines de febrero. Las salidas de China en la escala y la intensidad que estamos viendo no tienen precedentes, especialmente porque no estamos viendo salidas similares del resto de los mercados emergentes. Es demasiado pronto para decir si las salidas de China representan un cambio estructural, pero el momento de las salidas sugiere que la invasión de Ucrania por parte de Rusia puede estar jugando un papel, dando a los inversores extranjeros una pausa y haciéndolos ver a China bajo una nueva luz.
Selectivos
Ya con las nuevas estimaciones de marzo pasado en mano, el monitoreo de los flujos de capitales del IIF afirma que la inversión extranjera en acciones y bonos de mercados emergentes ha sufrido durante el primer trimestre del año. “Vemos inversores con mayor sensibilidad al riesgo a medida que aumenta la ansiedad por los eventos geopolíticos, las condiciones monetarias más estrictas, el aumento de la inflación y los temores de que muchas economías no se recuperen lo suficientemente rápido de la pandemia”, explica Fortun quien agrega que, en general, el primer trimestre del año ha visto a los inversores ser más selectivos. Con relación al caso chino recuerda que el gigante asiático ha sido una constante en la dinámica de los flujos de capital de los últimos años, al experimentar entradas constantes a medida que los inversores extranjeros aumentaban su exposición, incluso a través de shocks específicos de China, como los aranceles de EE.UU. y las primeras etapas de covid. “Sin embargo, el mes pasado, nuestro rastreador muestra un importante episodio de salida que golpea más fuerte a China, esta es una dinámica sin precedentes que sugiere una rotación del mercado”, explica Fortun. Una de las razones por las que los flujos de capital hacia China han sido tan estables en los últimos años es que los inversores extranjeros tenían poca exposición, en contraste con muchos otros mercados emergentes. Sin embargo, este mes el rastreador del IIF muestra salidas tanto de bonos chinos (u$s11.200 millones) como de acciones (u$s6.300 millones). Por el contrario, la deuda de mercados emergentes fuera de China atrajo u$s8.200 millones, y la renta variable de mercados emergentes, excluida China, mostró salidas marginales de u$s400 millones.
“Si bien es prematuro sacar conclusiones definitivas, el momento de las salidas de China sugiere que los inversores extranjeros pueden estar reevaluando su exposición y podría comenzar a tomar forma una rotación en las preferencias”, advierte el IIF. “En el futuro, vemos una mayor volatilidad en la dinámica de los flujos, ya que algunos países han tocado fondo y podrían beneficiarse potencialmente de precios más altos de las materias primas, pero también pueden estar muy expuestos a factores de riesgo”, agrega.
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