Mientras en Buenos Aires la Cancillería argentina trataba de mantener la calma en las negociaciones por el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) defendiendo la necesidad de ingresar a ese bloque dentro del Mercosur, en los Estados Unidos el equipo de Domingo Cavallo ofrecía una visión distinta y aseguraba que la idea del ministro de Economía es la de sumarse al caso chileno y negociar directamente con los EE.UU. un acuerdo de libre comercio. El vocero de esta propuesta fue el jefe de asesores de Domingo Cavallo, Guillermo Mondino, paralelamente al encuentro que el ministro y el secretario de Política Económica, Federico Sturzenegger, mantenían con otros inversores y empresarios. Al reunirse con más de 50 representantes de firmas financieras como Goldman Sachs, JP Morgan, Salomon, Deutsche Bank y Merrill Lynch entre otros, Mondino aseguró que en el caso de que el presidente norteamericano George W. Bush consiga por parte del Congreso norteamericano el acuerdo «Fast Track», la Argentina se sumaría a Chile para ser el tercer país latinoamericano (luego de México) en lograr un tratado comercial especial con los Estados Unidos. La misma postura mantiene desde diciembre del año pasado el gobierno chileno de Ricardo Lagos, que ya está negociando un acuerdo de este tipo con las autoridades norteamericanas. De oficializarse a nivel gubernamental significaría lisa y llanamente que el país optará definitivamente por mantener una estructura de asociación de libre comercio dentro del Mercosur. Esto es un grado menor a la Unión Aduanera.
Acercamiento
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La idea de Cavallo, que lógicamente aún no puede exponer pública y oficialmente es mantener con Brasil y el resto del bloque una serie de acuerdo sectoriales que le permitan a la Argentina la libertad de negociar otros tratados bilaterales en otros rubros. Además con Brasil, como propuesta consuelo, piensa en impulsar el plan de infraestructura que tiene la venia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y que se basa en una serie de obras de rutas, hidroenergía y comunicaciones.
Mientras Cavallo y su equipo desplegaban su visión sobre la necesidad de acordar con los Estados Unidos imitando el modelo chileno, en Buenos Aires los funcionarios de la Cancillería comandaban la primera jornada de las reuniones preparatorias del ALCA, que se llevan a cabo en Buenos Aires, con miras a consensuar un documento que será discutido por los presidentes entre el 20 y el 22 de abril próximo en Québec, Canadá, en la Tercera Cumbre de este bloque en formación. Más de 100 ministros, viceministros y técnicos de los 34 países que negocian el ALCA se reunieron en el Palacio San Martín para escuchar en el primer acercamiento de ayer a la tarde, las diferencias entre los Estados Unidos y Brasil sobre las posibilidades de adelantar las discusiones para formar el bloEscribe Carlos Burgueño que, pensado en principio para el año 2005 y que, según la posición chilena, podría firmarse en 2003.
Los países latinoamericanos de mayor peso, encabezados por Brasil, quieren el compromiso norteamericano de que se eliminarán trabas paraarancelarias antes de abrir definitivamente los mercados del continente al libre comercio. El anfitrión argentino, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Chighizola, es el encargado de acercar posiciones, sobre la base de la teoría de la Cancillería argentina de no salirse del libreto de ingresar al ALCA únicamente como miembro del Mercosur. Chighizola dijo ayer que en estas reuniones «deberán definirse el cronograma futuro de las negociaciones, el tratamiento de diferencias en los niveles de desarrollo de las economías americanas, la estructura y el alcance del acuerdo ALCA, la participación de la sociedad civil, las nuevas medidas de facilitación de negocios y las reglas para las negociaciones».
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