Ya resultaba una fecha bastante anárquica, donde se perdió el concepto de un mercado rector impartiendo señales para los demás, y con el resto, saliendo disparados hacia toda dirección. Un estrepitoso derrumbe en el Dow Jones, más de 3 por ciento, es ciertamente espantoso para su tipo de nivel, fue contestado en el Mercosur con una baja notable del Bovespa y que rozó también 3 por ciento. Y, de última, lo que podía aportar el recinto local, que viene a los barquinazos y alta exposición, por la escasa base de negocios que permaneció en la semana.
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Además, esa dualidad de indicadores que de modo habitual hacen una inmensa brecha entre sí. De tal forma, hay que adicionar otros datos -cada día-como para concluir en el estado concreto, en que se viera un desarrollo. Yendo a lo desagregado, el primer punto saliente es que se ha caído nuevamente del piso de los 2.100 puntos, fijando un mínimo en 2.063, con máximo temporal que estuvo en 2.103, y terminando en los 2.072 como cierre de la rueda. Diferencia porcentual de 0,92 por ciento, que aparentó ser bastante sobrio, aunque teniendo poco que ver con los otros índices del exterior. Pero, acudiendo a la otra lectura, la de «M.AR» que no computa foráneas, la baja fue de 2,4 por ciento y mucho más acentuada.
El total de efectivo subió tibiamente y a los 62 millones de pesos, apenas 5 por ciento de franja sobre totales, que prosigue dando baja tensión para nuestro mercado accionario. Pero el dato más contundente provino de los signos y las cantidades en todas las especies tratadas. De los peores días, porque sobre solamente «7» acciones con alzas, se anotaron «67» en descenso. Lo que mostró la realidad de una fecha que desmintió al Merval clásico, siendo una rueda de perfil bastante más flojo que lo aparente. Y la Bolsa, disfrazada.
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