Zurich (Reuters) - Peter Brabeck, presidente y CEO de Nestlé, consiguió transformar al mayor grupo alimentario mundial, también en el mayor fabricante de helados. La suiza, dueña de las marcas Moevenpick y Scholler (y en la Argentina de Frigor), dijo ayer que había adquirido la propiedad plena de la empresa estadounidense Dreyer's Grand Ice Cream Holdings Inc., el paso final de una operación que había comenzado en 2003.
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La empresa adquirió en ese momento una participación de 67% en Dreyer's, con la intención de adquirir el resto de la estadounidense en años posteriores. Nestlé, basándose en un estudio realizado por AC Nielsen, dijo que ahora era el líder mundial en helados, con una participación de 17,5% del mercado total, con lo que supera a su rival Unilever que tiene Magnum, Cornetto y Ben & Jerry's. Se estima que el mercado mundial de helados ronda los u$s 46.000 millones anuales, según cifras de Euromonitor citadas por Nestlé.
Por su parte Jean-Marie Gurne, jefe de la unidad de helados de Nestlé, dijo que la empresa se enfocaría en el lanzamiento de «productos saludables» en el mundo hasta lograr el objetivo estratégico de alcanzar sabores tan buenos como los de los helados tradicionales. «Si se quiere tener éxito en esta área, hay que tener un producto que entregue al menos el mismo nivel de calidad que los helados tradicionales», dijo Gurne.
Las diferencias regionales implican que los nuevos productos deben agradar a los paladares locales, dijo Gurne. «Tomen el caso de la vainilla. En Francia, si no es amarilla, no se percibe como de buena calidad. En Alemania y Estados Unidos, debe ser blanca», dijo Gurne. Agregó que las texturas también eran importantes a la hora de convencer a los consumidores.
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