Ni Ben ni Alan: ¡Volcker!
-
Limitan los aumentos mensuales de AySA hasta agosto
-
Trump no despeja Ormuz, pero sí el acceso de Warsh a la Fed
Paul Volcker
Subir las tasas de interés lo suficiente para desacelerar algunas de las economías de más rápido crecimiento del mundo ayudaría a Bernanke y al presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, en sus propios controles de la inflación al enfriar el auge de los precios de las materias primas.
Trichet dijo en una entrevista el mes pasado que existe el riesgo de que la inflación explote si los bancos centrales no actúan decisivamente; la semana pasada el BCE subió la tasa de referencia un cuarto de punto, a un máximo de siete años de 4,25%.
El precio del crudo subió a casi el doble en los últimos 12 meses, hasta tocar un récord de u$s 145,85 el 3 de julio, y los precios del trigo y el arroz subieron más de 50% en el mismo período.
El alza en los precios de las materias primas constituye un problema especial en las economías emergentes porque los alimentos y la energía representan una mayor cuota de la inflación general que en Estados Unidos o Europa occidental, más de 40% en la India, Tailandia y Turquía, en comparación con alrededor de 25% en Estados Unidos, indicó Morgan Stanley.
La estrategia de Volcker ya está siendo invocada por algunos funcionarios en Asia. El ministro de Finanzas de Singapur, Traman Shanmugaratnam, alabó el 27 de junio al ex presidente de la Fed, ahora de 80 años, por «terminar con la psicología de la inflación» y dijo que los directores de los bancos centrales de Asia deberían percatarse de que necesitan encarecer el crédito antes de que sea demasiado tarde.
Aunque la India, Taiwán, Filipinas, Chile, México, Egipto, Brasil y Rusia subieron las tasas de interés el mes pasado, el peligro es que ya esperaron demasiado y que tomar medidas lo bastante fuertes para frenar la inflación supondría ahora correr el riesgo de hundir sus economías.
Las políticas monetarias de los países emergentes, diseñadas tras la crisis financiera asiática de hace diez años, ahora forman parte del problema mundial de inflación.




Dejá tu comentario