El Club de París fue ayer la primera escala del viaje que emprendió el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, por Europa. La gira se inició por la capital francesa y continuará por otras ciudades durante toda la semana. El objetivo principal es calmar las ansiedades de los acreedores ante la demora de la Argentina por definir un plan concreto para la reestructuración de la deuda.
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Además, tanteará el terreno respecto a la conveniencia de atar el pago de la deuda pública al crecimiento, a través de títulos que se reajusten según la variación del Producto Bruto Interno (PBI).
En el Palacio de Hacienda aclaran que la propuesta formal recién se conocerá entre setiembre y diciembre próximo. Habrá, probablemente, una fuerte quita del valor presente de todos los títulos. Sin embargo, algunos bonos no sufrirán descuentos en el valor nominal, pero sí una muy fuerte extensión de plazos para el cobro. Por el contrario, otros títulos sufrirán fuertes quitas, pero el plazo de pago de los cupones y del capital serán menores.
Nielsen viajó a Europa con otros tres colaboradores de la Secretaría de Finanzas: Andrés Benvenuti, Roberto López Isnardi y Fabián Doman.
• Coincidencia
Las negociaciones con el Club de París (agrupa préstamos bilaterales de naciones desarrolladas a la Argentina) coincidió con el anuncio de que Ecuador consiguió reestructurar la deuda con este organismo.
Nielsen «comenzará el trabajo exploratorio», explicaron en el Palacio de Hacienda, señalando que «el pago de nuevos títulos que reemplacen a los que están en default, y que se reajusten según el crecimiento del PBI es una de las opciones».
El viaje de Lavagna abarca a Francia, Bélgica, Holanda, Suiza, Alemania e Inglaterra, entre los destinos más importantes. En todos se entrevistará con tenedores de deuda argentina, la mayor parte adquirida después de mediados de la década del '90. Obviamente, todos esos títulos están en default.
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