5 de diciembre 2002 - 00:00

Nielsen: "Esperamos que no se caiga en un exceso de justicia"

Nielsen: Esperamos que no se caiga en un exceso de justicia
Desde el Ministerio de Economía continuaron poniéndole límites al escenario de redolarización de los depósitos que podría definir la Corte Suprema. Ahora le tocó el turno al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, quien solicitó que el Poder Judicial «no caiga en un exceso de justicia» que cree las condiciones para «multiplicar las injusticias».

De esta forma, la mano derecha del ministro de Economía, Roberto Lavagna, también expresó su preocupación ante la posible despesificación. «Por sobre todas las cosas, hay un derecho a la prosperidad de 36 millones de argentinos», expresó.

Nielsen consideró, además, que la expectativa de un fallo como el que había trascendido del juez de la Corte Carlos Fayt constituye «una amenaza» contra el bienestar general. «Este tipo de incertidumbres de carácter institucional le quita previsibilidad al país y agrava el riesgo argentino», expresó.

El funcionario expuso su posición durante el seminario internacional organizado por el Centro de Estabilidad Financiera (CEF), una nueva institución que se dedicará a estudios sobre el futuro del sistema financiero argentino.

Al finalizar su exposición, durante un diálogo con periodistas consideró «de imposible cumplimiento» la posibilidad de devolverles dólares a los depositantes en plazos cortos, tal como proponía Fayt en el proyecto que trascendió la semana pasada.

Y por primera vez reveló con claridad cuál sería la estrategia en caso de que finalmente la Justicia defina la redolarización de depósitos. «En el canje II se facilitaron instrumentos para que los bancos pudieran hacerse responsables de la parte que les corresponde. Todos saben que esta propuesta de canje está en los límites de lo que el Estado puede llegar a comprometer».

En este segundo canje, que vence el 12 de diciembre, los ahorristas pueden optar por una Letra bancaria a diez años, por la que los bancos se comprometen a devolver los depósitos hasta $ 1,40 más CER. La diferencia entre ese valor y la cotización del dólar libre es luego aportada por el Estado, que de esta forma limita su participación. Este sería, en definitiva, el modelo que se utilizaría en caso de redolarización, con un peso compartido entre el gobierno y los bancos.

• Críticas

Entre los asistentes al evento estuvieron el ex secretario de Finanzas Daniel Marx (que además es cofundador del CEF) y el ex secretario de Hacienda Pablo Guidotti. Ambos tuvieron que soportar, estoicos, duras críticas de Nielsen al proceso de endeudamiento que tuvo la Argentina durante los '90.

«Algunas administraciones se vanagloriaban por las colocaciones de deuda realizadas por el mundo, sobre todo en Japón, Italia y Alemania. Ahora, nos toca a nosotros ir a road-shows para pedir disculpas y ver cómo se pagan los platos rotos», aseguró. Nielsen no dudó en señalar que el Ministerio de Economía quiere plantear un «nunca más» a las políticas económicas inflexibles, tratando de emular el concepto con el que se condenó a la política de terror de Estado de los '70.

«Planteamos un 'nunca más' a la irresponsabilidad fiscal y a la firma de acuerdos internacionales que nos obliguen a condiciones inaceptables», agregó.

El funcionario partió ayer rumbo a Nueva York -donde permanecerá dos días- para reunirse con tenedores de bonos argentinos. El objetivo es ponerlos al tanto de los tiempos que se manejan para la reestructuración de la deuda. El primer paso en ese sentido se dará el lunes próximo, cuando se elija el banco que actuará como asesor financiero del proceso.

Un par de horas antes de la presentación de Nielsen, Marx había realizado una exposición sobre los escenarios futuros de renegociación de la deuda. Pero no hizo referencia alguna a lo ocurrido con la política de endeudamiento durante su gestión en Finanzas en el gobierno de la Alianza.

Para que no quedaran dudas sobre el destinatario del mensaje, Nielsen mostró un gráfico con una descripción del crecimiento de la deuda hasta los u$s 145.000 millones, con un detalle del presidente y el ministro de Economía de cada período (ver aparte). Según reconoció, tras la emisión de BODEN y bonos compensatorios a bancos, el país terminaría 2002 con una deuda incluso superior a la de antes de declararse el default.

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