(Enviado Especial).- Desde que Oscar Lescano admitió a ambito.com que ya se vislumbra el fin de la era Moyano en la CGT, la premisa se instaló como una película con final cerrado, enlatado y a punto de ser proyectado entre los sindicalistas. Pero desde el empresariado también ven un filme con ese mismo colofón aunque de ninguna manera ven a un Moyano fuera de juego como sueñan desde algunos sectores gremiales.
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En diálogo con ambito.com en el marco de la primera jornada del 47° Coloquio anual de IDEA que se realiza como todos los años en Hotel Sheraton de Mar del Plata, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, admitió que siguen con atención cómo puede ser la era del posmoyanismo aunque aclara que no ve al camionero en un rol intrascendente de cara a los próximos años. "No vemos la era post Moyano sin él. No será secretario general de la CGT, pero estará a cargo de un gremio tan importante como el del Transporte", dijo De Mendiguren en un break del Coloquio.
Por otra parte, en tiempos en donde los empresarios argentinos están pendientes de la situación económica mundial, el titular de la UIA afirmó que en el país hay que "seguir desarrollando las cadenas de valor, que en definitiva es cambiar la matriz productiva de la Argentina". Además, enfatizó que de esta forma se podrá evitar "que ante una caída internacional de los precios de los commodities nuestro país quede muy vulnerable".
En cuanto a la distribución de los ingresos, afirmó que lo importante es discutir la mejora del poder adquisitivo y no solamente "aspirar a la mejora nominal de los salarios". Aquí los mejores momentos del diálogo con Ambito.com.
Periodista: ¿Cuáles son las acciones que debe tomar el país ante la crisis?
De Mendiguren: Transformaciones a través de medidas como el Plan 2020 que favorezcan el desarrollo económico. Seguir desarrollando las cadenas de valor, que en definitiva es cambiar la matriz productiva de la Argentina. Solamente eso permitirá mejorar la redistribución del ingreso, pagar altos salarios, evitar que ante una caída internacional de los precios de los commodities nuestro país quede muy vulnerable. Ese es el camino. Las pautas están marcadas, ahora las tenemos que ejecutar.
P: ¿Considera que tiene que haber más moderación en el reclamo sindical, cuál sería el ideal para los empresarios?
DM: El tema de la puja distributiva es uno de los temas estratégicos a resolver, y creo que nosotros junto a los trabajadores no tenemos que aspirar a la mejora nominal de los salarios, sino a la mejora del poder adquisitivo. De nada sirve tener más pesos en el bolsillo y poder comprar menos cosas. Yo creo en los acuerdos marcos más grandes que una paritaria. Las paritarias han funcionado, hemos firmado más de 850 por año, pero ante todo lo que está pasando en el mundo para 2012 hace falta fijarle un marco a la puja distributiva.
Va a ser bueno para el trabajador, porque va a tener previsibilidad de cómo va a ir participando del crecimiento económico. También para las pequeñas y medianas empresas, porque sabrán que la puja va a estar dentro de marcos convenidos libremente con el sindicato. Y que no se llevará a cabo en función de otros gremios o al posicionamiento de ciertos sectores de base que quieren sobrepasar a sus dirigencias. Es muy importante que el año que viene trabajemos juntos.
Le voy a dar una primicia: el miércoles posterior a las elecciones vamos a trabajar en talleres concretos con la CGT, para analizar los temas de largo plazo y conocer qué país visualizamos. La crisis internacional, de la que nadie puede predecir su duración y su profundidad, para nosotros es una oportunidad.
P: ¿Ya hay una reunión acordada con Moyano?
DM: Sí. Con Moyano y creo que también estará la CTA. Las cúpulas vamos a estar, pero lo más importante es que los sectores que están elaborando las estrategias tengan un debate. No solamente tenemos que sentarnos en la mesa del salario o de las condiciones laborales. También debemos sentarnos en la mesa estratégica para participar juntos en la elaboración de la película, y no contentarnos simplemente con la foto.
P.: ¿Y cree que desde el sindicalismo tienen la misma visión?
DM: Esa fue mi discusión con Moyano en el Día de la Industria. Le decía: "Hugo, en el crecimiento tenemos que lograr que Argentina pase del 10% de carga transportada en ferrocarriles al 25%". Casi me mata, pero porque están mirando la foto. Si miraran la película se darían cuenta de que aún con ese porcentaje transportado en ferrocarril, en una Argentina que dobló su PBI se triplicaron los viajes en camión. Esa es la diferencia de mirar juntos la película. A eso queremos invitar nosotros a los trabajadores: no solamente a discutir la próxima paritaria, sino a discutir la próxima década.
P: ¿Cómo ve el dólar el año que viene?
DM: Tendrá una relación directa con lo que mejoremos la competitividad de la economía. Argentina tuvo eternamente el gran problema de no ser consciente de los perjuicios que traen los períodos de retraso cambiario. Los períodos devaluatorios no nacen solos, son consecuencia de un período revaluatorio. Si queremos evitar saltos bruscos en la cotización del dólar tenemos que evitar períodos largos de retraso cambiario. Es causa y efecto.
Tampoco hay que caer en el espejismo de resolver por tipo de cambio los problemas de crédito, de infraestructura, los problemas logísticos, litigios laborales, que son los que hacen perder competitividad. Es un espejismo: no lo arreglé, lo calmé por un tiempo pero después tengo que volver a devaluar. Lo que tenemos que hacer es ocuparnos de lo más difícil y trabajar en todos los sectores que hacen a la competitividad de la economía.
P: ¿Ud. mencionó la posibilidad de un tipo de cambio desdoblado?
DM: Lo desmiento categóricamente. Lo que dije, que es totalmente distinto a un tipo de cambio desdoblado, es que hay distintos tipos de cambio en una economía en función de la competitividad. Por ejemplo: cuando un sector tiene un reintegro del 5 o del 8%, lo que está teniendo es un mejor tipo de cambio para ese sector en particular. De eso a decir que uno desdobla el mercado cambiario entre financiero y comercial es algo totalmente diferente. Se distorsionó lo que quise expresar, por lo que viene bien la pregunta para aclararlo.
P: ¿Hay preocupación cierta con una devaluación del real?
DM: Brasil es un país muy particular. Mucha gente asocia la devaluación actual con la de 1998, que fue terrible para nosotros. Pero en aquel momento estábamos con la Convertibilidad, entonces no teníamos ninguna posibilidad de defendernos ni herramientas para actuar. Es como pelear contra Tyson con las manos atadas; lo único que se puede hacer es recibir trompadas.
En la crisis 2008-2009, cuando tuvo fuga de capitales Brasil tampoco se quedó quieto: llevó el dólar de 1,60 a 2,50 reales. Pero pasó la turbulencia internacional y lo volvió a 1,60. Los que compraron dólares a 2,50 todavía deben lamentarse. Por eso con Brasil hay que ir despacio, analizar lo que hace. Que haya llevado el dólar a 1,80 no me dice que es una tendencia, es una medida puntual.
P: ¿Qué es lo que más desvela a los empresarios de este enfriamiento en Brasil?
Lo que más me preocupa a mí es que Brasil deje de crecer. Y que vea a Argentina a tiro de cañón si esa gran capacidad productiva que tiene no la está vendiendo a Europa y EEUU o su mercado interno bajó la demanda. Su economía es cinco veces más grande que la nuestra y nos puede causar daño. Es muy difícil que nosotros le causemos daño a la economía brasileña.
P: ¿El temor es que haya una invasión de productos brasileños?
DM: Si Brasil deja de crecer algo va a atener que hacer con sus productos. Pero después de estar con la Presidente en Brasilia hace poco más de un mes y ver su relación con Dilma Rousseff, percibí una clara manifestación de que somos socios ante esta crisis. El 1 de noviembre vamos a la reunión del G-20 en Francia y el sector privado argentino va junto al brasileño, con posturas comunes. Así que creo que si hay problemas por la crisis internacional, Argentina y Brasil se comportarán como socios y no como mercados en competencia.
P: Se percibe que el sindicalismo está preparando el terreno para la era post Moyano. ¿Los empresarios tienen temor sobre quién pueda ocupar su lugar?
DM: Temor no, lo seguimos porque es un tema importante. Yo personalmente aspiro a que el sindicalismo encuentre una fórmula de consenso, y que aquel dirigente que encabece la CGT el año que viene sea un referente, un interlocutor válido para que se puedan cerrar acuerdos y se cumplan. Lo peor sería una gran atomización y que no haya interlocutores para esos acuerdos, que creo van a ser interesantes.
P: Pero perciben una era posmoyano...
DM: Sí, pero no vemos la era post Moyano sin él. No será secretario general de la CGT, pero estará a cargo de un gremio tan importante como el del Transporte, que sin lugar a dudas tendrá un peso específico muy importante dentro de esa nueva conducción. No esperemos que Moyano se esfume y no exista más. La Federación del transporte es clave en un acuerdo. Por eso yo aspiro a una unidad sindical.
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