En el comentario anterior, marcábamos que el volumen había caído otra vez de manera extraordinaria. Ahora, sólo podemos decir que esta nueva semana arrancó mucho peor en este sentido. Se puede argumentar que la reunión que el Comité Abierto de la Reserva Federal tendrá hoy o que el debate que tendrán los dos principales candidatos a presidir el país es lo que llevó a que apenas se hicieran operaciones con 1.190 millones de papeles en el mercado tradicional y 1..570 en el electrónico; pero, aun admitiendo que fuera así, lo negociado parece ser demasiado poco. Es que la única definición que le cabe a la rueda de ayer es que fue "floja", mucho más que lo que marca 0,77% que perdió el Promedio Industrial al cerrar en 10.204,89 puntos o 0,11% cedido por el NASDAQ. Es justo reconocer que las noticias no fueron lo que podríamos llamar "buenas". Tuvimos recortes en las proyecciones de ganancias (Colgate-Palmolive, New York Times, Unilever, etc.), la bajada de pulgar de los analistas a algunos de los gigantes financieros (en particular, al Citigroup) y empresas de salud (Pfizer), reaparición de problemas legales (Altria), una nueva suba del petróleo a u$s 46,35 el barril, para terminar con la decapitación de rehenes norteamericanos en Irak. Pero también hubo una serie de buenas noticias como los planes de recompra de acciones (Novellus, Hewlett Packard), incrementos en las proyecciones de ganancias (Adobe, Nike) y subas en otras que las bajaron (PCM Sierra), para terminar con una caída de la tasa de los treasuries a 4,06%. En definitiva, no hubo ninguna información diferente de la que ha alimentado la suba del mercado durante las últimas seis semanas.
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